Centro de Estudios para el Cambio Social

Argentina te precariza con la ayuda del Estado

4 Enero 2010 · Dejar un comentario

[Nota aparecida en Página/12, 4 de enero de 2010; http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-137992-2010-01-04.html] [La nota completa -pues la versión publicada fue recortada- puede leerse acá]

“Un fenómeno político”

Por Mariano Feliz *

El mercado de trabajo no opera aislado de la modalidad de producción social dominante. Una economía capitalista periférica, dependiente y regionalmente subordinada, como la Argentina, conforma un mercado laboral precarizado. Así, la búsqueda de competitividad se centra en la superexplotación de los trabajadores y trabajadoras. Esto se manifiesta en modalidades de precarización del empleo que permiten bajar costos (laborales) de producción gracias a la flexibilización del trabajo, a la extensión de las jornadas laborales y a la eliminación de beneficios sociales por medio de formas precarias de contratación. Esas formas –que debilitan la posición de los trabajadores– permiten explicar que la mayoría de las familias trabajadoras tenga ingresos menores a la canasta familiar. Este mecanismo –como medio primordial para competir y sobrevivir– es utilizado por las pymes, perjudicadas por la política de competitividad a cualquier costo. En ellas el trabajo “en negro” (la forma más evidente de la precarización, pero no la única) supera el 68 por ciento de los empleados.

También las grandes empresas hacen uso de la precarización laboral, pero como forma de obtener ganancias extra. Muchas veces emplean trabajadores “en negro”, pero también contratan trabajadores de manera precaria a través de empresas tercerizadas, falsas cooperativas o subcontratistas. Estas últimas aparecen como trabajando “para” las grandes firmas, cuando en realidad son formas de ocultar una relación de subordinación real. Esto queda claro cuando se aprecia que en general esas subcontratistas sólo “trabajan” para una gran empresa, realizando tareas que antes hacían trabajadores de planta de la misma (limpieza, mantenimiento). Más del 18 por ciento de los asalariados en grandes empresas está “en negro”, situación que persiste aun cuando sus niveles de rentabilidad son los más altos en dos décadas.

Los trabajadores precarizados no sólo trabajan en pobres condiciones sino que son los más golpeados en la crisis. Están primeros en la fila para ser despedidos o suspendidos, cuando las empresas deciden bajar salarios o cuando se rescinden los contratos con las empresas tercerizadas. Además, los programas estatales anticrisis (como el Repro) no los toman en cuenta.

De lo dicho pareciera que la precarización del empleo es un fenómeno “económico”. Sin embargo, es un fenómeno profundamente político. El propio Estado actúa como principal promotor de la precarización, reproduciéndola en todos sus niveles. En lugar de “empezar por casa”, el Ministerio de Trabajo tiene numerosos trabajadores precarizados en cooperativas de limpieza o asalariados contratados bajo la forma de contratos de “Locación de Obra”, que ocultan una relación laboral permanente. El propio Conicet (en el que muchos estudian las relaciones laborales y condiciones de trabajo) contrata personal bajo la modalidad de “planta temporaria” para realizar tareas de carácter permanente, o “becarios” a los cuales no se reconoce como empleados, violentando el derecho laboral. A nivel provincial, como en Buenos Aires, la precarización está extendida en todo el Estado bajo la forma de becas, contratos y otras modalidades que no reconocen la relación de dependencia de hecho existente. Los municipios en todo el país usan contratos que se renuevan cada tres meses o “cooperativas de trabajo” para la realización de tareas permanentes del gobierno local (como el cuidado de plazas). En La Plata, cerca del 80 por ciento de los trabajadores del municipio está precarizado. La propia Justicia usa y abusa de las figuras del “meritorio”, haciendo letra muerta de los derechos consagrados en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Cerca del 12 por ciento de los trabajadores en todos los niveles del Estado en el conjunto del país es contratado como pasante, becario, a prueba o formas similares; en el sector privado llegan a 16 por ciento.

De esta manera, la combinación de una modalidad de capitalismo periférico con un Estado que por acción u omisión multiplica la precarización laboral nos enfrenta a una disyuntiva: quedarse en el discurso de la lucha contra la precarización (como la campaña publicitaria estatal de Don Carlos) o avanzar contra la precarización laboral en el Estado y atacar simultáneamente las fuentes estructurales de la misma: una inserción internacional capitalista periférica y dependiente.

* Investigador del Conicet. Profesor de la UNLP. Miembro del Centro

de Estudios para el Cambio Social. Correo electrónico: marianfeliz@gmail.com Web: marianfeliz.wordpress.com

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Formación Sindical – 2010

23 Diciembre 2009 · Dejar un comentario

:: 2010 :: Formación para la organización popular ::

Derecho al trabajo digno. Formación sindical y co-producción de saberes con trabajadores y trabajadoras con empleo asalariado y empleo autogestivo.

El proyecto apunta a realizar actividades de formación y capacitación de trabajadoras y trabajadores en problemáticas vinculadas a la actividad y organización sindical, la historia del movimiento obrero, la promoción de los derechos laborales y sociales y la economía política. Se realizarán talleres y charlas de formación y capacitación para miembros de las organizaciones sociales o colectivos de trabajadores/as que participan activamente en ámbitos sindicales o buscan hacerlo a los fines de mejorar sus condiciones de vida y trabajo. Paralelamente se trabajará en la producción de materiales en formato escrito y audiovisual para difundir estas problemáticas. Se trabajará en la organización de un archivo audiovisual y escrito sobre temáticas mencionadas en el marco de una biblioteca popular.

Objetivos

Objetivo general

Crear espacios y medios para la reflexión, la formación y la co-producción de conocimiento, entre trabajadores y trabajadoras asalariados/as y autogestivos, en torno a los derechos laborales, las causas de la precarización del empleo y las estrategias de organización para enfrentarla y promover el trabajo digno, privilegiando la creación de capacidades para la acción colectiva que favorezca la organización democrática para la defensa de los derechos socio-laborales.

Objetivos específicos

  • Contribuir a crear conciencia en los participantes de sus derechos laborales y la necesidad y posibilidad de reivindicarlos.
  • Formar a los participantes en conceptos elementales de economía política
  • Promover la formación y discusión de los participantes sobre los derechos laborales, organización sindical y la historia del movimiento obrero.
  • Capacitar a los participantes en estrategias de organización sindical para la defensa de sus derechos
  • Desarrollar en los participantes una actitud crítica y activa frente a las situaciones de precarización laboral y violación de los derechos socio-laborales.
  • Formar a los miembros de emprendimientos autogestivos –con relación directa con el Estado- en torno a sus derechos y las herramientas técnicas y legales a su disposición.
  • Difundir las situaciones de precariedad laboral en la región.
  • Producir materiales escritos y sonoros para la capacitación, formación y difusión de temas de economía política, derechos laborales y prácticas de organización.
  • Capacitar a los participantes en las herramientas y medios para la producción de materiales escritos y sonoros para la promoción de los derechos socio-laborales.

Organizaciones participantes

Asociación Civil Unión Solidaria (Centro Social y Cultural Olga Vázquez) :: Asociación Civil Galpón Sur (Biblioteca Popular Héctor Germán Oesterheld) :: Espacio radial “Desatormentándonos” (Lunes a Viernes, 8 a 10 hs), radio Futura 90.5 FM :: Taller de Estudios Laborales :: Cooperativa de Trabajo en Lucha Juana Azurduy :: Centro de Estudios para el Cambio Social

Financiamiento y apoyo institucional

Este proyecto cuenta con el apoyo institucional de la Universidad Nacional de La Plata y el financiamiento del Programa Nacional de Voluntariado Universitario, del Ministerio de Educación de la Nación de Argentina.

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El CECSO en los medios

17 Diciembre 2009 · Dejar un comentario

Página/12|Miércoles, 16 de diciembre de 2009

“LA AFIP LANZO UN PROGRAMA DE REGULARIZACION DE DEUDAS IMPOSITIVAS Y PREVISIONALES. BENEFICIA A 800 MIL CONTRIBUYENTES”

Especialistas con opiniones para todos los gustos

Ismael Domián *

“Negativo”

“El Gobierno recurre a este instrumento como una fuente de ingresos extraordinarios, en un contexto de restricción financiera, porque otros mecanismos son comparativamente mucho más caros. En general, estos planes de facilidades representan un ingreso fiscal importante. Pero genera un beneficio a los contribuyentes que no están cumpliendo con las obligaciones, en detrimento de aquellos que sí lo hacen. Por ello, el mensaje es negativo, ya que tiende a favorecer la especulación con el pago de impuestos. Además, difícilmente la medida se pueda justificar por el efecto positivo sobre los morosos más apremiados financieramente, ya que no hay ningún tipo de discriminación entre los tipos de contribuyentes. Al abarcar a un abanico tan heterogéneo, también beneficia a sectores que no han tenido problemas y que, por el contrario, han transcurrido de forma holgada los dos últimos años. Por ello, queda claro que el Gobierno no aplica esta medida en términos de mejorar los problemas de contribuyentes ‘comprometidos’ con el fisco. El objetivo del instrumento es mejorar la recaudación.”

* Centro de Estudios para el Cambio Social.


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Fetiche exportador

2 Diciembre 2009 · Dejar un comentario

[Nota aparecida en Página/12, 30 de noviembre de 2009]

Fetiche exportador

Por Emiliano López *

El conflicto que tuvo lugar días atrás entre los gobiernos de Argentina y Brasil plantea la necesidad de discutir de manera más acabada los fundamentos sobre los que se basa la liberalización del comercio exterior como estrategia de desarrollo capitalista. Más allá de las diferencias, pareciera haber un punto de contacto entre las posiciones ideológicas que promueven la liberalización del comercio exterior y algunas que pregonan una mayor intervención del Estado en esta materia: la inserción comercial es clave para impulsar el desarrollo económico.

Esta “paradójica” coincidencia es consecuencia de que ambos enfoques parten del principio de la ventaja comparativa, como fundamento del comercio exterior. Dicho principio, indiscutido por la teoría económica de raíz neoclásica y keynesiana, afirma que es posible obtener “ganancias para el país” si se logra especializar la producción en aquellos bienes que utilizan una mayor proporción de los insumos abundantes. El resto de los socios comerciales deben comportarse de igual manera, lo que conduce a una ganancia de intercambios para el mundo en su conjunto. Así, el comercio internacional se constituye como un juego en el cual todos pueden ganar.

Sin embargo, la historia de los países de nuestra América, nos plantea un profundo dilema sobre su inserción al mundo capitalista. La subordinación de esta región a los designios de la obtención de ganancias y acumulación de capital en los países centrales, impone límites de difícil superación para que el comercio exterior actúe como impulsor del desarrollo capitalista a nivel doméstico. Así, la periferia del mundo se encuentra fuertemente condicionada a producir determinado tipo de bienes, no en pos de aprovechar sus ventajas comparativas, sino para cumplir con su papel de proveedor de materias primas y alimentos que mejoren la rentabilidad en los centros del capitalismo mundial. El comercio exterior entre países centrales y periféricos es un juego en el cual los primeros se imponen sobre los segundos.

No está de más aclarar que la visión dominante sobre el comercio internacional olvida que las exportaciones son una forma de realizar el excedente económico producido en el país. Es decir, una parte del producto generado por la sociedad (y privadamente apropiado) se realiza como ganancia de las clases dominantes locales a través de las exportaciones. Por tanto, más que “ganancias para el país” las mayores exportaciones son ganancias para los sectores dominantes del país.

Una última cuestión que debemos tener presente es que la producción, la circulación y la distribución de bienes y servicios son aspectos interdependientes unos de otros. Tanto lo que se produce como su destino (consumo popular, exportaciones, etc.) y el proceso de distribución de los bienes producidos, se encuentra dominado por la lógica del capital. La utilización de tierras para la producción de soja y la explotación minera a cielo abierto, son dos ejemplos claros en los cuales, qué producir y para quién, no están guiados por principio alguno de satisfacción de necesidades, sino por los criterios de la rentabilidad del mercado mundial.

Como país periférico resulta imprescindible una discusión más profunda acerca del significado del “crecimiento liderado por las exportaciones”. Esto no significa que no existan matices en lo que respecta a la política comercial más concreta. Sin duda, los impuestos al comercio exterior (retenciones) gravan parte del excedente apropiado por las clases dominantes y, por tanto, son indiscutibles desde el punto de vista de un sistema tributario equitativo. Además, la liberalización demostró no cumplir sus promesas siquiera en términos de crecimiento económico. Sin embargo, no podemos dejar de destacar que la inquietud de los gobiernos al momento de negociar sus acuerdos comerciales es, principalmente, la de defender los intereses de sus clases dominantes.

En este sentido, la promoción de políticas de incremento de la “competitividad” no hace más que trasladar los costos del aumento de las exportaciones sobre los trabajadores de uno u otro país. ¿Qué alternativa podemos encontrar a esta lógica de la competencia? América latina nos ofrece hoy una experiencia muy rica. Los esfuerzos de los países del ALBA se concentran en las posibilidades de intercambios comerciales basados en la cooperación, en la complementariedad de necesidades sociales (priorizando la alimentación, la salud y la educación) y en la intervención del Estado y los sectores populares en la producción de los bienes intercambiados (complementando producción y comercio por fuera de los criterios de la rentabilidad). En esta situación, las potencialidades de avanzar en políticas comerciales más amplias, no son para nada utópicas. Sin embargo, para ello debe abandonarse el “fetiche del crecimiento exportador” que orienta las políticas de varios países de la región.

* Economista. Becario del CEIL-Piette. Miembro del Centro de Estudios para el Cambio Social.

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Columna de “Economía”, en RAP – Colectivo de Colectivos :: Radio Futura 90.5 FM

6 Noviembre 2009 · Dejar un comentario

[Escuchá Futura 90.5 FM online]

4-diciembre-2009 :: ¿Por qué la economía argentina puede caracterizarse como “periférica”? / descargar audio [Emiliano López]

13-noviembre-2009 :: Presupuesto 2010. Gasto público / descargar audio 1 / descargar audio 2 [Emiliano López, Mariano Féliz]

6-noviembre-2009 :: Estructura tributaria / descargar audio [Emiliano López, Mariano Féliz]

30-octubre-2009 :: Anuncio de la asignación universal por hijo / descargar audio 1 / descargar audio 2 / descargar audio 3 [Mariano Féliz]

23-octubre-2009 :: Jornadas de Economía Crítica en Bahía Blanca / Inflación / descargar audio 1 / descargar audio 2 [Emiliano López]

2-octubre-2009 :: Crisis financiera o productiva / descargar audio [Mariano Féliz]

25-septiembre-2009 :: Crisis en el capitalismo / descargar audio [Emiliano López]

19-septiembre-2009 :: Competitividad vs. cooperación / descargar audio [Mariano Féliz]

11-septiembre-2009 :: Trabajo informal y precario / descargar audio 1 / descargar audio 2 [Emiliano López, Mariano Féliz]

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La autogestión como práctica y proyecto

2 Noviembre 2009 · Dejar un comentario

[nota aparecida en Página/12, 2 de noviembre de 2009 bajo el nombre de "Toma de fábricas y autogestión obrera: Valoriza a los trabajadores]

La autogestión como práctica y proyecto

Por Melina Deledicque * y Mariano Féliz **

Las experiencias de autogestión obrera han tomado impulso en la Argentina en los últimos años. Fueron los trabajadores desocupados quienes retomaron los ideales autogestivos en su lucha por resignificar los planes sociales arrancados al Estado para crear emprendimientos colectivos autoorganizados. Su lucha no era sólo por la inclusión social (empleo asalariado), sino por el cambio social a través de la creación de espacios de trabajo digno. En paralelo, la historia argentina es rica en procesos de toma de fábricas y autogestión obrera, desde la batalla por el Frigorífico De la Torre llegando al proceso que comienza en los ’80 y se multiplica en 2000/1, y que da cuenta de varios miles de trabajadores que han decidido apostar al autogobierno o autogestión: una práctica a través de la cual deciden impulsar un proceso por autoorganizar sus espacios de trabajo, sus comunidades y sus proyectos productivos.

La autogestión enfrenta la mediación del capital como actor social en la producción. La relación empleado-patrón desaparece y con ello el trabajo asalariado como forma de valorización del capital. Anulado el capital, empieza a recrearse una forma de trabajo digno, no alienado, una forma de asociación libre de trabajadores.

El capitalismo se organiza en torno de la explotación del trabajo y la primacía de la ganancia. La autogestión rechaza la acumulación por la acumulación misma. El proceso de producción ya no valoriza al capital sino valoriza a los propios trabajadores, cuyo trabajo concreto y su producción concreta pasan a tener prioridad.

Con esta forma de organizar la producción, las imposiciones “objetivas” del mercado se desnaturalizan. Los valores del capital (la ganancia como fin) comienzan a ser desplazados y entran a jugar otros valores. Se cuestionan las jerarquías impuestas por la forma de organización del proceso de trabajo capitalista ligadas a la necesidad que tienen los patrones de dominación política y división de los trabajadores. La gestión conjunta y solidaria torna al trabajo más productivo. Como todo el esfuerzo individual redunda en beneficios inmediatos a los productores directos aumenta la creatividad social y se multiplica la cooperación.

Además, permite reducir la división entre trabajo manual e intelectual, entre la concepción de las actividades y la ejecución de las mismas. La producción asociada permite no sólo la apropiación colectiva de los medios de producción sino que los trabajadores tienen la capacidad de apropiarse del conocimiento científico-técnico que da sentido a su trabajo. Pueden recuperar de esa forma el saber teórico y práctico de la totalidad del proceso de producción, jugando en esto un papel clave la rotación en los puestos de trabajo.

La autogestión tiene profundas implicancias en la subjetividad de los trabajadores que encaran –con esperanza– ese proyecto. Estos espacios de gestión y producción de la vida cotidiana, más allá de la lógica del mercado, alteran la identidad de quienes participan pues cambia la forma que tienen de relacionarse entre sí (con sus compañeros) y con el resto del pueblo. La práctica cotidiana de reflexionar al hacer permite avanzar en formas de interacción más libres y justas.

En este proceso se va creando una nueva cultura del trabajo y una nueva cultura política. Cuando alguien se acostumbra a autodeterminarse en una esfera de su vida (el trabajo) ya no aceptará sin chistar el autoritarismo y la sumisión en las otras (su vida familiar, el sistema político). Si la autogestión obrera conlleva la reapropiación colectiva de la producción socializada, ella permite avanzar en el espacio de la política en un creciente rechazo a la mediación del Estado, cuestionando la privatización de la política y reclamando la constitución de una nueva forma de gestión social, de amplia participación popular y realmente democrática.

Las prácticas autogestivas enfrentan sus límites en el marco de una sociedad dominada por el capital. Encuentran la dificultad de desplazar al mercado como espacio de venta de su producción, la compra de sus insumos y (parcialmente) la reproducción de la vida de sus familias. La necesidad de enfrentar en el mercado a empresas capitalistas limita la autonomía en la toma de decisiones. Estos son límites reales –no meramente normativos (producto de la falta de conciencia “socialista”)– y requieren el desarrollo de estrategias de mayor cooperación y articulación entre los proyectos autogestivos y los movimientos sociales.

En tal sentido, el proceso de autogestión productiva deber ser –y lo es– parte de un proceso más global de cambio social. Es parte de una práctica de construcción cotidiana de poder popular sobre la base de la autoactividad de los trabajadores.

* UNLP y Centro de Estudios para el Cambio Social.

** Conicet-UNLP y Centro de Estudios para el Cambio Social.

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Jornadas de Pensamiento Crítico para el Cambio Social

13 Octubre 2009 · Dejar un comentario

28, 29 y 30 de Octubre de 2009

Jornadas de Pensamiento Crítico para el Cambio Social

“De la crítica de la economía a la economía política de las trabajadoras y los trabajadores”

Universidad Nacional de La Plata – La Plata – Argentina

Más información: cecso.argentina@gmail.com :: http://jpccs2009.wordpress.com

Participá :: Vení a debatir, escuchar y compartir :: Presentá tu ponencia

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¿Competitividad o cooperación?

31 Agosto 2009 · Dejar un comentario

[publicado en el diario Página/12, 31 de agosto de 2009; http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-130905-2009-08-31.html]

¿Competitividad o cooperación?

Por Mariano Féliz *

Las elecciones de junio marcaron el fin de la hegemonía política del kirchnerismo y el comienzo del “diálogo social”. A través de éste los sectores hegemónicos pretenden articular y canalizar sus diversas demandas a los fines de construir una transición ordenada hacia la próxima alianza dominante. En esta etapa el debate es el modelo económico y en particular la necesidad de recuperar la llamada “competitividad” de la economía. Desde el punto de vista del capital esto supone devaluar la moneda, reducir las retenciones a las exportaciones, contener las presiones salariales, sostener el superávit fiscal y mantener los subsidios a las grandes empresas. Es decir, profundizar la capacidad del país de competir internacionalmente sobre la base de la precarización. La búsqueda de competitividad como piedra de toque de las políticas económicas privilegia la ganancia empresaria y los valores del capital: la competencia como medio de desarrollo, la producción por la producción misma, los beneficios privados por sobre los intereses de la sociedad.

Desarrollarse sobre la base de promover la competitividad internacional significa que “el país” busca ganar en el mercado mundial a costa de otros países. Dentro de esta forma de desarrollo ganar es siempre “empobrecer al vecino”. La incapacidad de competir implicará la necesidad del “ajuste”: las empresas deberán reducir su personal, los trabajadores aumentar su rendimiento y postergar sus demandas de mejoras en las condiciones laborales. Todo esto so pena de mantenerse “ineficientes”, incapaces de honrar al Dios mercado. Cuando eso ocurre, fuga de capitales, despidos y suspensiones se convierten en la respuesta del capital.

En este marco el diálogo sobre las políticas públicas deja de lado un debate más de fondo. ¿Sólo nos queda ser competitivos para “desarrollarnos”? ¿No hay otras alternativas? Por el contrario, a esta modalidad de desarrollo –que expresa la economía política del capital– se opone otra estrategia, otra posibilidad: la economía política del trabajo.

Esta economía política se basa en las experiencias de organización del pueblo trabajador y sus fundamentos. A la competencia que todo lo destruye, opone la cooperación. Desde la voluntad de organizarse colectivamente en sindicatos y comisiones internas al armado de agrupaciones de base y asambleas barriales, la historia del pueblo trabajador indica que la solidaridad y cooperación es la mejor estrategia para mejorar y defender sus condiciones de vida. La organización jerárquica de la producción capitalista es cuestionada por las modalidades de autogestión obrera. Desde Fasinpat (ex Zanon) hasta las cooperativas textiles de los movimientos territoriales autónomos, todas estas experiencias dan cuenta de la “improductividad” de los patrones y dan muestras de la potencial eficacia de la autoorganización de los trabajadores. Frente a la producción por la producción misma que privilegia sólo la ganancia privada, la economía política del trabajo presenta la necesidad de producir para la satisfacción de necesidades y privilegiando la protección del medio ambiente.

Las asambleas y movimientos que participan de la Unión de Asambleas Ciudadanas y los movimientos campesinos son hoy ejemplo de la posibilidad de comenzar a pensar un mundo que respete a la tierra y construir una modalidad de desarrollo que haga uso de las riquezas naturales –sin saquearlas y destruirlas—. Por fin, la expansión sin límites de los mercados capitalistas y la propiedad privada es cuestionada por una voluntad de ampliar el espacio común y la distribución de bienes y servicios sin la mediación del dinero y los precios. En ese camino encontramos la lucha por el software libre y la producción pública de medicamentos, la creación de bachilleratos populares y la lucha por la educación y salud pública. En síntesis, la economía política de los/as trabajadores/as enfrenta a los valores del capital, los sueños y necesidades vitales del pueblo. Privilegia la solidaridad sobre el egoísmo, la unidad de los pueblos a la centralización regional del capital, el tiempo vital sobre el tiempo de trabajo abstracto, el intercambio de culturas y experiencias frente al movimiento de mercancías.

Esa economía política puede orientar otro modelo de desarrollo poscapitalista a ser construido (prefigurado) a partir de hoy mismo. Un proyecto de desarrollo que fomente los emprendimientos asociativos con financiamiento y tecnología adecuada a modalidades cooperativas de gestión. Un programa que involucre la creación de espacios de intercambio no mercantilizados, que aseguren el derecho a los medios de vida, a la salud y la educación, a la información, al esparcimiento y al tiempo libre sin las restricciones de la propiedad privada. Un plan que suponga la socialización de los medios de producción estratégicos bajo el control del pueblo a través de formas de gestión democráticas y participativas.

* Investigador del Conicet. Profesor de la UNLP. Miembro del Centro de Estudios para el Cambio Social.

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Jornadas de Pensamiento Latinoamericano y Plebeyo

29 Agosto 2009 · Dejar un comentario

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América Latina frente al imperialismo del siglo XXI

:: Ana Esther Ceceña (Economista, México, Observatorio Latinoamericano de Geopolítica) :: Humberto Miranda (Filósofo, Cuba, Grupo América Latina, Filosofía Social y Axiólogica) :: [bajá el audio]

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Crisis, impacto y alternativas en América Latina

:: Aldo Casas (Antropólogo, Argentina, Revista Herramienta, Frente Popular Darío Santillán) :: Mariano Féliz (Economista, Argentina, CECSO, Frente Popular Darío Santillán):: [bajá el audio]

jornadasc12c

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CHARLA-DEBATE :: “Capitalismo, socialismo y cambio social. ¿Cuál es el papel de la lucha de clases?”

30 Abril 2009 · Dejar un comentario

CHARLA-DEBATE
“Capitalismo, socialismo y cambio social. ¿Cuál es el papel de la lucha de clases?”
con la presencia de
Alberto Bonnet
(profesor de la UNQui. Autor de “La hegemonía menemista”, Paidós Editores)JUEVES 30 de Abril, 18:30 hs
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (48 entre 6 y 7)
Aula 203

Invitan y organizan:
Materia optativa “Problemas de economía política en las economías periféricas. El caso de la Argentina desde los años 90″
Centro de Estudios para el Cambio Social (http://cecsodeargentina.wordpress.com)
Proyecto de investigación “Economía política de la Argentina en crisis”

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