Promover la pluralidad
Por Lisandro Fernández *
[nota aparecida en el Diario Página/12, lunes 17/10/2011; http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-179051-2011-10-17.html]
La confección de un plan de estudio como el de la carrera de Economía encierra múltiples debates, aunque el más sobresaliente es la orientación de los graduados que se forman en esas facultades y su rol como profesionales. De la definición de los lineamientos generales del plan, se desprende la matriz de los futuros graduados, la orientación de las políticas públicas recomendadas por ellos y la agenda de investigación.
Si se estructura una currícula de manera que en sus materias troncales y en sus contenidos mínimos sólo contempla teorías, conceptos, modelos y metodologías afines a una determinada corriente de pensamiento económico, obviando visiones alternativas sobre los fenómenos estudiados, la producción de conocimiento que se desprenda de dicho plan y la vocación de sus graduados responderá a la cosmovisión de la corriente dominante. En la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), sin lugar a dudas, esa corriente es la neoclásica, hoy cuestionada más que nunca por las catástrofes sociales que provocó y provoca a lo largo de todo el mundo, por las recetas que de ella se derivan. Por eso, más allá de que algunos estudiantes (a fuerza de lucha y organización) o algunos profesores se formen en otras visiones, lo predominante sigue siendo dicha perspectiva, la cual no da cuenta o hace abstracción de las complejidades sociales que envuelven a los fenómenos económicos.
Hace unos días, en este mismo diario las autoridades del Departamento de Economía de la UNLP dieron cuenta de una propuesta de reforma que –en rigor de verdad– no es tal, ya que mantiene intactos los lineamientos generales de la economía neoclásica y por ende sus implicancias de política.
En primer lugar, si bien la propuesta mantiene cursos de Sociología, Historia Social e Historia del Pensamiento Económico, lo único que hace es sostener lo que ya está. De más está decir que lo hace debido a los fuertes cuestionamientos y críticas que desde diferentes sectores se vienen formulando en respuesta al intento original de borrarlas del plan o –en caso de no ser posible– llevando a los estudiantes a otra facultad para estudiarlas, estimulando así la creencia arraigada en esta casa de estudios, acerca de que dichas disciplinas no tienen nada que ver con la economía.
En segundo lugar, el ámbito plural en el que supuestamente se inscribe la discusión es falaz en doble sentido. Por un lado, la pluralidad brilla por su ausencia en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, ya que los espacios promovidos por docentes, estudiantes y graduados que fomentan el pensamiento crítico como la Escuela de Economía Política y las Jornadas de Economía Crítica, entre otros, son sistemáticamente ninguneados y boicoteados por las autoridades que permanentemente les niegan apoyo. Por otro lado, la propuesta actual del Departamento de Economía no fue el fruto de un proceso o debate sincero, pues el mismo se formuló entre un selecto grupo de docentes para presentarse luego en sociedad: así los ejes del “debate” giran en torno a los trazos gruesos que la propuesta oficial ya delineó.
En tercer lugar, de poco sirve incorporar cursos de economía laboral, finanzas y/o economía ambiental si no se ponen en discusión las teorías que son necesarias y adecuadas para abordar estos problemas. Por ejemplo, en economía laboral si estudiamos bajo el paradigma de la competencia perfecta, llegaremos fácilmente a la conclusión de que el salario mínimo y los sindicatos generan desempleo, típica respuesta neoclásica a los problemas laborales.
Por todo esto, entendemos que el plan de estudio de Economía debe dar cuenta de las complejidades de la disciplina y no cerrarse a una visión única que, para colmo, ha probado ser claramente insuficiente para comprender y cambiar la realidad. Para eso, es indispensable:
1) Contar con una formación plural que jerarquice el contrapunto entre las principales corrientes que nutren esta ciencia: desde marxismo y estructuralismo hasta poskeynesiano y kaleckiano pero también neoclásico. De esta manera, los estudiantes podrán tener una visión integral de los problemas, abordajes y propuestas, pudiendo a partir de ello formar una opinión propia.
2) Ponderar e incorporar las materias con contenido social, perspectiva histórica y/o filosófica. De esta manera lo/as graduado/as podrán insertarse en el ámbito público o privado, teniendo un claro entendimiento de la realidad político-social en la cual se desempeñan y sobre la cual van a intervenir.
3) Brindar herramientas que permitan repensar los métodos de enseñanza y las líneas de investigación en nuestras universidades, a fin de reorientar la producción del conocimiento, hoy más preocupada por justificar las políticas de ajuste que por dar cuenta de las necesidades sociales.
Dado el resurgimiento de las propuestas neoliberales como única solución a la crisis mundial, urge que los centros de formación en economía en Argentina pongan el acento en la pluralidad de ideas y el estudio de las complejidades sociales, y así poder evitar las viejas (y fracasadas) recetas aplicadas a los problemas ya conocidos.
* Graduado de la Facultad de Ciencias Económicas (UNLP), integrante de la Agrupación Unidad de Graduados de Ciencias Económicas y miembro del Centro de Estudios para el Cambio Social.