A los lectores de Debates Urgentes

Estimadxs lectorxs de Debates Urgentes,
como integrantes del comité editorial de Debates Urgentes, publicación que durante varios años impulsamos desde el Centro de Estudios para el Cambio Social (CECSO) deseamos dar a conocer algunas aclaraciones y precisiones que consideramos necesarias.

Quienes en su momento decidimos conformar el CECSO y su publicación Debates Urgentes éramos casi en su mayoría miembros del Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional (FPDS-CN), organización que atravesó grandes debates en el año 2014. Esos debates, que en parte tuvieron que ver con la coyuntura local pero sobre todo con definiciones políticas ideológicas, nos distanciaron de compañeros y compañeras que decidieron fusionarse con otra organización conformando una nueva identidad.

En ese doloroso proceso, el CECSO dejó de llamarse así para pasar a nominarse CECS y ya no forma parte del espacio político de la organización que continuamos construyendo (FPDS-CN). Desde mediados del 2014 dejamos de participar de ese proyecto de centro de estudios.

Asimismo, hemos dejado de formar parte del comité editorial de la revista Debates Urgentes así como dejamos de ser parte del antiguo CECSO (hoy, CECS). El último número de la revista que contribuimos a producir fue el número 4. Así, la convocatoria para publicar artículos- Revista Debates Urgentes, año 4, Nº5, 2015, que ha circulado desde el día de ayer, manteniendo la gráfica y el estilo de esta publicación, no ha sido difundida ni organizada por la dirección ni el comité editorial que integrábamos y se explicita en este sitio.

Seguimos convencidos/as de la profunda necesidad de producir conocimiento colectivamente para la transformación social, es por ello que nos seguimos convocando a debatir, escribir, intercambiar prácticas y saberes para fortalecer la lucha de las organizaciones populares. En esta apuesta vigente e imprescindible, actualmente nos encontramos construyendo una nueva iniciativa llamada COMUNA (Colectiva en Movimiento por una Universidad Nuestramericana) que busca promover puentes entre la producción de conocimiento de y en los movimientos populares y la Universidad. Este proyecto se enmarca en la continuidad de nuestra lucha por continuar aportando al Frente Popular Darío Santillán – Corriente Nacional.

Esperamos pronto encontrarnos con ustedes para seguir compartiendo el camino de la lucha por el cambio social, desde abajo y a la izquierda.

¡Nos vemos en la lucha!

Mariano Féliz
Melina Deledicque
María Eugenia Marengo
Juliana Díaz Lozano
Ana Dumrauf
María Florencia Fajardo

Ciclo de Charlas: Pensando una ciudad grande para una Patria Grande

Ciclo de Charlas: Pensando una ciudad grande para una Patria Grande

Conseguí Revista Debates Urgentes (año 1, número 1) en el Foro Nacional de Educación para el Cambio Social

4to Foro Nacional de Educación para el Cambio Social

“Investigación desde y para los movimientos sociales”

Presentación de la Revista Debates Urgentes, año 1, número 1, 2012

Sábado 9 de Junio, 9:30 hs, SUM Psicología, UNR, Rosario.

Panelistas:

Ariel Petrucelli (UNComahue).
Silvio Schachter (Rev. Herramienta)
Ana Dumrauf (comité editorial Rev. Debates Urgentes, Galpón Sur / Frente Popular Darío Santillán)

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“Investigación desde y para los movimientos sociales” :: Presentación de la Revista Debates Urgentes

4to Foro Nacional de Educación para el Cambio Social

“Investigación desde y para los movimientos sociales”

Presentación de la Revista Debates Urgentes, año 1, número 1, 2012

Sábado 9 de Junio, 9:30 hs, SUM Psicología, UNR, Rosario.

Panelistas:

Ariel Petrucelli (UNComahue).
Silvio Schachter (Rev. Herramienta)
Ana Dumrauf (comité editorial Rev. Debates Urgentes, Galpón Sur / Frente Popular Darío Santillán)

SIN INCENTIVOS: LOS MEDIOS COMUNITARIOS. EN LA NUEVA LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL

“SIN INCENTIVOS: LOS MEDIOS COMUNITARIOS. EN LA NUEVA LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL”

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Por Javier Torres Molina* (Centro de Estudios para el Cambio Social)

* Docente a cargo del Seminario Políticas de Comunicación que se dicta en la carrera Ciencias Políticas de la Universidad Nacional del Comahue, Centro Universitario Zona Atlántica (CURZA).

Introducción

El presente trabajo pretende problematizar en torno a los denominados medios de comunicación alternativos, populares y/o comunitarios y el lugar que los mismos tienen en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual nº 26.522 sancionada durante el año 2009 por el Congreso Nacional.

Sí bien la sanción de la referida norma ha sido un avance fundamental en pos de lograr una democratización de las comunicaciones, en hacer efectivo el derecho humano a la comunicación y -por primera vez- lograr una norma legal desde la restauración democrática que sea antimonopólica, consideramos que los denominados medios comunitarios no tienen un espacio específico que permita su desarrollo masivo.

En efecto, si bien la nueva normativa reserva un 33% de las frecuencias para los medios de comunicación cuyos titulares de las licencias sean entidades sin fin de lucro –aspecto que por sí mismo constituye un avance fundamental y pone a la ley 26.522 entre las más avanzadas de la región- los medios comunitarios deben compartir ese porcentaje con diferentes entidades como fundaciones, mutuales u organizaciones sociales de diferente tipo y con variedad de recursos que –de no existir en la legislación normas que los incentiven- coloca a los medios comunitarios en inferioridad de condiciones a la hora de poder acceder a las licencias de medios de comunicación.

Nuestra intención es indagar sobre los medios de comunicación comunitarios y la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual nº 26.522, y revisar diferentes instrumentos legales de países de la región que se refieren a la temática.

Presentación de libro :: MOCASE – VC

Presentación del libro

MOCASE-VC. Memorias de los orígenes de la Central Campesina de Pinto.

Jueves 9 de septiembre, 18 hs., aula 101 (1er piso) :: Facultad de Humanidades y Cs. de la Educación (calle 48 entre 6 y 7, La Plata)

Mujeres trabajadoras.

Mujeres trabajadoras.

Por Celina Rodríguez

El sindicalismo es una temática abordada de diversas formas. En todos estos abordajes se utilizan palabras como obrero, proletario, trabajador pero sólo en contadas oportunidades se hace referencia a las mujeres y menos aún a ellas ocupando espacios de importancia en las organizaciones. Mucho más llama la atención que, en la época y las circunstancias que dieron origen a las organizaciones gremiales, no aparezcan las mujeres cuando la historia indica que tuvieron una participación muy activa.

Repasando algunos hechos históricos.

En 1891 estalla en Argentina la primera huelga de trabajadoras del servicio doméstico. Un año después se repite la experiencia y en 1901 y 1904 las mujeres aparecen en mítines anarquistas.  En Buenos Aires y  Rosario las libertarias publican los primeros folletos, entre ellos ” LA VOZ DE LA MUJER ” desde donde se convoca a la mujeres a reflexionar sobre su propia situación y se las llama a organizarse. En el primer número se leía “NI DIOS, NI PATRÓN, NI MARIDO”. Ellas escribían: “Las mujeres son el sector más explotado de la sociedad, Nosotras creemos que hoy en día, no hay nadie en peor situación que las infortunadas mujeres. Las mujeres son doblemente apremiadas: por la sociedad burguesa y por los varones“. Otras trabajadoras como Carolina Muzzilli ya en 1909 se afilió al partido Socialista, lugar desde donde impulsaron mejoras laborales y salariales de los/as menores y mujeres. Promovió el gremialismo femenino y en 1916 fundó la revista “Tribuna Femenina” la cual editó, distribuyó en distintos ámbitos y sostuvo económicamente con su trabajo de modista. Además, emprendió una investigación para recabar información sobre las condiciones laborales de mujeres y niños/as y recorrió talleres, conventillos y fábricas de la ciudad y del Gran Buenos Aires para concientizar a los obreros, y especialmente a las mujeres, acerca de sus derechos. Carolina exploró con minucioso detalle las condiciones del trabajo a domicilio que desarrollaban las mujeres. En sus relevamientos puede retratarse las condiciones de trabajo en lavaderos: “obligadas a trabajar (…) en pisos húmedos, en invierno tiritando de frío y en verano haciéndoseles insoportable la atmósfera debido al vapor de agua que se desprende de los cilindros, son constantemente azuzadas por los inspectores, recibiendo frecuentemente empellones (…) las de la sección planchado, debido a la alta temperatura, en verano se desmayan con frecuencia y lejos de auxiliárselas, el inspector, reloj en mano, comprueba la duración del síncope a fin de que la obrera integre la jornada de labor”. Su mirada se concentra en las cigarreras, costureras así como en las empleadas de comercio que deben permanecer de pie esperando la clientela. También, escribió trabajos sobre el divorcio, la condición de la mujer en la sociedad, la madre trabajadora y el menor obrero.

Las socialistas en 1920 crearon su propia revista “Nuestra Causa”, dirigida por Alicia Moreau de Justo, junto a Elvira Rawson de la  Agrupacion  pro sufragio y Julieta Lanteri del Partido Feminista Nacional. Si bien estas feministas no participaban directamente en los sindicatos, apoyaban las huelgas que realizaban las trabajadoras de gremios compuestos por mujeres: de las obreras del tabaco reclamando por la insalubridad del trabajo, de las fosforeras, de las obreras textiles o de las telefonistas. Además de las demandas especificas de cada gremio, en todos los casos pedían una disminución de las horas de trabajo, un reclamo de todo el movimiento obrero. Las activistas ayudaban a las huelguistas recolectando fondos, repartiendo panfletos, organizando mítines, donde las oradoras alentaban la unidad de las obreras. Estas mujeres feministas anarquistas y socialistas no solo plantearon reivindicaciones sociales de clase, también contribuyeron a levantar consignas de género que junto con distintas organizaciones de mujeres intensificaron la campaña por los derechos políticos femeninos: el derecho a elegir y a ser elegidas.

En general los historiadores e historiadoras del movimiento obrero, pocas veces mencionan la participación de las mujeres en los gremios. Si bien es cierto que los sindicatos organizados no tenían mujeres en su dirección. Esto no quiere decir que las mujeres obreras no hayan participado. Según informes escritos las costureras se agrupaban “para desafiar los abusos de los patrones y los consejos de resignación de los curas“. Una famosa oradora de la época decía “nosotras no vamos a aguantar esto de la rebaja del jornal, porque de rosarios y padrenuestros no se come, nosotras vamos a protestar“. Otro gremio importante fue el de las lavanderas, organizadoras de las primeras sociedades de resistencia y el de las trabajadoras asalariadas en su domicilio o en pequeños talleres. El trabajo de costura era percibido como una extensión de las actividades domésticas de las mujeres y estaba asociado a su femineidad en tanto formaba parte de su educación y de su proceso de socialización (Nari, 2002). Por la realización de este tipo de trabajo, considerado como “complementario” y “descalificado”, las mujeres recibían bajos salarios y trabajaban en condiciones precarias que, en muchos casos, perjudicaban su salud. Entre 1936 y 1943 las costureras tucumanas se organizan en un sindicato y llevanron adelante una serie de huelgas para defender sus intereses. Con el apoyo de la Federación Socialista Tucumana y la Sociedad de Resistencia de Obreros Sastres, en abril de 1936, se conformó la “Sociedad de Obreras Costureras de Confección en General” que, apenas constituida, se declaró en huelga demandando mejoras salariales. Posteriormente, el “Comité de Relaciones Solidarias” declaró la “huelga general en solidaridad” con la protesta de las costureras, paralizando las actividades en la capital tucumana en mayo del mismo año y forzó a los patrones a negociar. Recién en septiembre de 1941 se sancionó la Ley de Trabajo a Domicilio, y Tucumán se convierte en la primera provincia en reglamentarla.

En la década del 40/50, tanto en EEUU y Europa, a partir de la Guerra Mundial, así como en nuestro país hay una gran participación de las mujeres en trabajos fabriles, realizando trabajos poco calificados como es el caso de los frigoríficos. Los sindicatos adquieren gran peso político, en muchos casos mimetizados con el gobierno peronista. En fotos de las épocas se ve a las obreras participando activamente en la vida política, en las calles simbolizadas en la figura de Evita. Hacia 1960 el número de mujeres asalariadas comienza a crecer  en los sectores de servicios. Hay que recordar que en estos años se dan procesos revolucionarios culturales en todo el mundo – sólo por mencionar algunos – el Mayo francés, las luchas anticolonialistas, la píldora anticonceptiva que reivindica el derecho al placer y se separa el placer de la reproducción.  A partir de los setenta, el crecimiento del sector terciario concentra el mayor número de mujeres dándose una tónica diferente en la actividad gremial al surgir grandes sindicatos de servicios (bancarios, empleados de comercio, del Estado, docentes) donde las mujeres se hacen más visibles. La participación de éstas en el mercado de trabajo aumenta sumándose en aquellas organizaciones, aunque las direcciones gremiales siguen estando mayoritariamente en manos masculinas.  Ya hacia fines del siglo XX,  la visibilidad muta en una forma organizativa especial: secretarías y departamentos de las mujeres dentro de la actividad gremial. Sólo algunas mujeres ocupan puestos en la dirección de gremios del sector terciario en general aún en los gremios que son mayoría absoluta las mujeres – como docencia -. Por lo general las circunscriben a puestos en la acción social, turismo, cultura o secretarias de actas; todos espacios en los cuales no se resuelven las decisiones importantes de acuerdos o conflictos sobre las condiciones económicas y políticas de los trabajadores y trabajadoras frente a las imposiciones de los grupos dominantes.

El mundo del trabajo para las mujeres.

Es necesario considerar entonces la realidad concreta del mundo del trabajo en el que las mujeres constituyen el sector más numeroso y más pobre. El 70% de los pobres del mundo son mujeres que realizan el 65% del trabajo mundial, recibiendo apenas el 5% de la riqueza generada. Además el 70% de los contratos temporales están ocupados por mujeres que trabajan mayoritariamente en los sectores más precarizados de la economía percibiendo una paga aproximadamente 30% más baja que los varones por el mismo trabajo. En épocas de crisis el mercado de trabajo tiende a feminizarse, tendencia mundial bien conocida. La recesión que genera la crisis financiera internacional impacta en el empleo a nivel mundial ya que aumenta la desocupación, caen los salarios y hay más trabajo en negro. Las bolsas de comercio se desmoronaron en agosto de 2008 pero las más perjudicadas son las mujeres porque sufren segregación laboral por su condición social y por la división sexual del trabajo. A su vez, “la crisis económica genera una mayor transferencia de responsabilidades desde el Estado hacia el hogar, en perjuicio de la llamada economía del cuidado (hogar, hij@s, ancian@s, enferm@s), con lo cual esta crisis puede menoscabar aún más la condición social de las mujeres” (Sanchís, 2008). La mayoría  de los afectados por el desempleo están siendo y serán mujeres, según diferentes organismos internacionales (CEPAL) y organizaciones no gubernamentales. El cálculo es que por impacto de la crisis mundial el desempleo femenino es hasta ahora superior al masculino entre tres y cuatro puntos porcentuales, en un promedio latinoamericano.

Las luchas.

La lucha de las trabajadoras y trabajadores por lograr mejores condiciones laborales, menos horas de trabajo y aumento de salario fueron muchas y con frecuencia violentas. Los gobiernos respondieron siempre con dureza a los reclamos de la clase trabajadora.

No hay muchos reclamos particulares de las trabajadoras en las luchas históricas pero se han conseguido leyes en contra del acoso sexual o contra la violencia institucional. En algunos gremios se han mantenido reivindicaciones parciales como el periodo post partos (que sigue siendo exclusivo para las mujeres, y ¿para los padres?), la lactancia o los jardines maternales (siempre escasos para las demandas). Sólo esta breve enumeración de momentos de las luchas de los trabajadores y trabajadoras muestra la escasez de estudios sobre la actividad de las mujeres en las organizaciones gremiales. Se ha abordado el estudio del movimiento obrero, desde sus orígenes, tomando trabajadores/y trabajadoras en un mismo contexto y con una misma problemática, apoyados por lenguajes universales

Los sindicatos se constituyeron como organizaciones para la defensa de los trabajadores, sin embargo, el trabajo de las mujeres, con su particularidad, no es considerado o lo es sólo de forma parcial. El trabajo de las mujeres caracterizado por no agotarse con las horas de labor en fábricas, oficinas, hospitales, escuelas, es decir, en las horas trabajadas por un jornal. El trabajo que ellas realizan -aunque casi no se lo considera trabajo- continúa en largas horas de labores domésticas y de cuidado de los hijos o parientes enfermos. Las organizaciones gremiales jamás consideran el trabajo del ama de casa, ni la doble jornada de las trabajadoras asalariadas. El sindicalismo apenas se interesa por el trabajo asalariado de las mujeres porque muy pocas veces toma en cuenta los menores ingresos que perciben las trabajadoras y sus especiales condiciones de trabajo. Aunque la mayoría de las mujeres no encuentra espacio en las rígidas estructuras del sindicalismo hay, de hecho, un número creciente de ellas interesadas en la actividad gremial y hay muchísimas pruebas en las miles de activistas de base participando por mejores condiciones laborales, aumento salarial, inclusión democrática en gremios, formando parte de cuerpos de delegados, junta internas y listas de oposición a la burocracia sindical. Pero una golondrina no hace el verano. Todavía falta mucho para una participación activa de las mujeres en la vida sindical. No sólo es la participación de algunas mujeres en la dirección de los gremios el factor determinante de cambios en la situación de las trabajadoras. El tema es más complejo y será eje de discusión en los próximos años tanto para trabajadoras y como trabajadores al debatir sobre la dinámica actual de la forma sindical, con listas sabanas, con mandatos eternos y rotaciones entre los mismos, sin participación de las minorías, sin contener los problemas de género y la pregunta es: ¿nos sirve este sindicalismo para acceder y mantener nuestros derechos y para mejorar nuestras condiciones de vida? Las nuevas prácticas y definiciones que vamos teniendo, las cuales surgen de nuevas construcciones nos irán dando la respuesta. Habrá que reformular los presupuestos clásicos sobre las organizaciones gremiales, para de esta manera poder incluir a las mujeres activistas y luchadoras como protagonistas.

Fuentes.

La Voz de la Mujer, Revista feminista anarquista.

Moreau, Alicia. Revista Nuestra Causa. 1920.

Sobre las huelgas obreras en la primera mitad del siglo XX, Diario La Vanguardia.

Henault, Mirta. Capacitación Política para Mujeres, compiladoras Maffia y Kuschnir.

Miralles, Glenda Entre la casa y el galpón ¿hay lugar para el sindicato? Las mujeres en el Sindicato de la fruta en el Alto Valle de Río Negro (1950-1996), PubliFadecs, General Roca, Río Negro, 2004.

Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) Informe sobre Género y Derechos Humanos (2005-2008). Vigencia y respeto de los derechos de las mujeres en Argentina, Buenos Aires, Editorial Biblos, 2009.

Ullivarri, María y Partenio, Florencia “Las costureras que dieron aquellos pasos… Imágenes de género y acción colectiva en las huelgas de las trabajadoras a domicilio en Tucumán. 1936- 1943”, VIII Jornadas Nacionales de Historia De las Mujeres, Córdoba, Octubre de 2006.

Representatividad sindical: El gremio frutícola.

Sí. Hubo y hay lugar para el sindicato entre la casa y el galpón” Aun así, y pese a que las mujeres representan  más de la mitad del padrón de afiliados del Sindicato Obreros de la Fruta de Río Negro y Neuquén, sólo en una oportunidad una mujer quedó a cargo de la representación  de los trabajadores del sector. El sindicato había sido dirigido pendularmente por peronistas o comunistas varones. Independientemente de la ideología se ha ajustado a pautas conservadoras a la hora de compartir los espacios de decisión con mujeres. Sólo en una oportunidad y por una circunstancia fortuita – el Secretario murió en un accidente automovilístico – el sindicato quedó en manos de una mujer, Telma León. Su gestión duró cuatro años (1992-96) y se convirtió en un caso emblemático debido a la ausencia de liderazgos femeninos en las expresiones sindicales agrarias.

“Si ves las actas del sindicato notas que las mujeres se dedicaban a tareas menores, como ser secretarias de actas o integrantes en las comisiones de fiesta. Hay un claro traslado de tareas femeninas al ámbito de lucha. Fue muy difícil reconstruir esta realidad desde el documento escrito”, dice la historiadora Glenda Miralles

Fuente: Miralles, Glenda Entre la casa y el galpón ¿hay lugar para el sindicato? Las mujeres en el Sindicato de la fruta en el Alto Valle de Río Negro (1950-1996), PubliFadecs, General Roca, Río Negro.

Maternidad y licencias.

La fuerza laboral femenina está en aumento y está integrada mayormente por madres: el 61,2% de las madres argentinas están involucradas en el mercado laboral. Aún cuando la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomiende la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses en nuestro país las madres deben regresar a sus puestos de trabajo antes de los tres meses de vida del bebé. Quienes más sufren las desigualdades son las empleadas del servicio doméstico, un sector que “carece de normas sobre protección de la maternidad y lactancia; por lo que respecta al empleo en el sector privado, están previstos dos descansos de media hora por jornada para que la mujer amamante al niño (el beneficio dura un año); en el sector público, en cambio, se prevé el ‘horario de lactancia’, es decir, un descanso de una hora, que puede disponerse negociadamente entre empleada y empleador. Esto significa que la legislación argentina sólo protege la lactancia materna para el 39,9% de las madres que trabajan en el sector formal –público y privado–, mientras que el 60% restante queda fuera de esas normas, ya sea por trabajar en el sector informal –39,7% de las madres– o por desempeñarse en el servicio doméstico –20,4%–”.

Fuente: Lupica y Cogliandro, Observatorio de la Maternidad (http://www.o-maternidad. org.ar), octubre 2009.

Informe sobre género y derechos humanos (2005/2008).

Según datos del INDEC de 2006, la desocupación entre las mujeres llegaba al 15% contra el 8.7% de los varones. El 55% de las mujeres trabajan en el sector informal, contra el 46% de los varones. Dentro del 30% de los hogares más pobres, casi el 77% de las mujeres se encuentra en situación de vulnerabilidad laboral (sin ocupación, con empleo precario o con programas de asistencia social). El porcentaje de mujeres ocupadas que están en situación de pobreza supera el 20% en el NEA y NOA, mientras que en el Gran Buenos Aires llega al 11% y en la región Patagónica al 6%. El servicio doméstico representa el 31% del trabajo femenino en el sector privado (llegando al 41% en el Noreste argentino). El 82% de ese empleo doméstico no estaba registrado en 2006. La brecha salarial entre varones y mujeres ha aumentado en 2006. En 2006, el ingreso de las mujeres era el 70% del ingreso de los varones. De acuerdo con datos del Ministerio de Trabajo, las mujeres constituyen el 60% de las víctimas de violencia (sexual, psicológica o física) en el ámbito laboral.

El trabajo demuestra que la persistencia de las situaciones de discriminación contra las mujeres en el mercado laboral es alarmante. Estas discriminaciones se evidencian en las tasas diferenciales de inserción de las mujeres y en las condiciones de inserción laboral (informalidad, subocupación, desocupación mayor que los varones, menor cantidad de beneficiarias del seguro de desempleo y sin cobertura de seguridad social). Además, para las mujeres los problemas no están solo vinculados con el momento de ingresar a un empleo, sino que perduran a lo largo de toda su trayectoria debido a situaciones de discriminación y mecanismos de segregación laboral vertical y horizontal.

Mientras que las mujeres han incrementado su participación en el mercado de trabajo, los varones no han aumentado en forma correlativa su participación en las responsabilidades familiares y de cuidado.

Por otro lado, la sobrecarga de trabajo reproductivo y las responsabilidades familiares afectan a todas las mujeres, puesto que ellas han incrementado su participación en el mercado de trabajo pero los varones no han aumentado su participación en las responsabilidades familiares y de cuidado. (Informe sobre Género y Derechos Humanos (20052008).

Perjudicadas por partida doble: mujeres jóvenes.

Una de cada tres personas desocupadas tiene entre 18 y 24 años. Los  cálculos del Ministerio de Trabajo revelan que la situación encierra al 21,6% de esa franja, pero mientras que entre los varones el nivel de desempleo llega al 19%, a las mujeres las perjudica en un 31%. Los especialistas dicen que “la principal razón de ese cuadro social es la baja preparación educacional, tanto de los que no terminaron la secundaria como de los que la finalizaron en una institución situada en una zona poblada por clase media baja o baja. A esto se agregan los bajísimos salarios que se ofrecen”.  La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) correspondiente al último trimestre de 2007, indica que el 16,4% de las mujeres menores de 29 años no tiene trabajo. La tasa duplica a la de desempleo general, del 7,5 por ciento%

Si bien cada vez más mujeres se incorporan a la fuerza de trabajo, la gran mayoría pasa directamente a engrosar las filas de los trabajadores de menores recursos. Lo notable es que, pese a todos los sectores que la observan y analizan, la crisis se mantiene estable desde los noventa. Entonces, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó un seguimiento de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Pekín, 1995) y de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995), donde se advertía sobre la precariedad laboral que hoy se derrama sobre millones de mujeres. “La discriminación ocupacional por motivos de sexo sigue siendo un fenómeno importante en todas las regiones del mundo, independientemente de su nivel de desarrollo.” Trece años después, la actual directora de la Oficina para la Igualdad de Género de la OIT , Evy Messell, debe seguir convenciendo a primeros y terceros mundos por igual de que “las sociedades no pueden permitirse ignorar el potencial de la mano de obra femenina para reducir la pobreza. Darles a las mujeres igualdad de condiciones en el lugar de trabajo es un derecho para ellas, un bien para todos”.

Fuente: Roxana Sanda, Suplemento Las 12, diario Página/12 (2008).

Fuente: Suplemento Las 12, diario Página/12 (2009).

Año 1969, “El Cordobazo”. Cuando se rompieron las amarras.

Año 1969, “El Cordobazo”.

Cuando se rompieron las amarras.

Por Nora Ciapponi

Para no perder la costumbre con nuestra historia, en 1969 teníamos un gobierno dictatorial en el país. En 1966 había sido derrocado el Presidente Illía (radical), el que fue sustituido por el General del Ejército Juan Carlos Onganía. Todo parecía andar sobre rieles para grandes empresarios y militares. Porque si bien existían puntuales huelgas fabriles, -algunas de larga duración por la dureza de los empresarios y la resistencia de los trabajadores-, no se avizoraban tormentas en la mansa quietud que reinaba desde hacía ya largos años en el país. Al punto que la dictadura de Onganía proyectaba prolongar su estadía por ¡diez años más!.

Mayo de 1969 comienza a romper ese círculo vicioso y por primera vez en décadas, la clase obrera pasa a la ofensiva. A partir de ese momento, nada volvió a ser igual. El nivel y masividad alcanzados por algunas de las movilizaciones, y en especial las jornadas de Mayo en Córdoba y de Setiembre en Rosario luego,  representaron los picos más altos de lucha del período conocido por su más importante gesta,  el Cordobazo.

Y aunque el desencadenante de la huelga de 37 horas convocada* para aquel 29 de Mayo fue el repudio a la decisión de quitar el sábado inglés y otros reclamos, la masividad de la marcha y la fuerza desplegada frente a la represión de la dictadura, mostraron aspiraciones más profundas y extendidas, como muy bien relataba el dirigente Agustín Tosco: “El pueblo trabajador exigía respeto a su soberana voluntad; exigía la normalización institucional, para que el gobierno fuera elegido por decisión de la mayoría de la población, sin persecuciones para con las ideas y doctrinas de ningún argentino. Exigía que se aumentaran los salarios en un 40 %, que era lo que había crecido el costo de vida. Exigía la defensa del patrimonio nacional, absorbido cada vez más por los monopolios extranjeros. Exigía la creación de nuevas fuentes de trabajo para eliminar la desocupación que trae miseria y desesperación en los hogares. Exigía la reincorporación de los cesantes y el levantamiento de las sanciones por haber hecho uso del derecho institucional de huelga. Exigía una Universidad abierta a las posibilidades de los hijos de los trabajadores…”

Desde muy temprano, aquel 29 de Mayo, los sindicatos organizaban el abandono  de las fábricas para marchar hacia el centro de la ciudad. Antes que las gruesas columnas llegaran al casco céntrico, los trabajadores de Luz y Fuerza (que lideraba Agustín Tosco) intentaron organizar un acto que fue  reprimido, a la par que las gruesas columnas de la industria automotriz iban apareciendo en el horizonte, y a las que la policía primero intentó dispersar sin conseguirlo, para luego desatar contra ellas una violenta represión. Los negocios cerraron sus puertas, las calles se llenaron de personas que provenían de todas partes, en los techos se veían vecinos apostados para enfrentar a la policía, o abriendo sus viviendas para guarecer a los golpeados o para permitir la huída de manifestantes… Decenas de barricadas se erigieron en infranqueables muros, a la par de que las piedras, los bulones y las tuercas que habían traído los obreros en los bolsillos de sus mamelucos sirvieran a las gomeras, convirtiéndose éstas, en las únicas armas efectivas y extendidas que “empuñaron” los trabajadores. No faltaron las bombas molotov, que a medida que la represión se acrecentaba, hacían su aparición de la mano de los estudiantes. Servía para ello el combustible de los autos estacionados y luego destruidos, los que también alimentaron las improvisadas barricadas… De esa manera la policía fue derrotada, y ya sin pertrechos ¡obligada a replegarse!

Los estudiantes cumplieron un activo y destacado papel junto a los trabajadores en aquella jornada que duró casi 24 horas, especialmente porque la mayoría de las reivindicaciones eran comunes, también al movimiento popular como un todo. A la noticia de que trabajadores y estudiantes habían perdido la vida a manos de la policía, se sumaban los barrios, se extendía la protesta y la noche caía sin que las luces de la ciudad se prendieran,  por decisión del Sindicato de Luz y Fuerza… Sin dudas, una rebelión de alcances tan trascendentes que la dictadura no imaginó pudiera estar emergiendo tanta bronca, unidad y fuerza a la superficie, menos que menos pensó que se configuraría tan armonioso arco, de claro contenido político y social contra ella misma.

Las enseñanzas.

El Cordobazo y rebeliones similares en otras ciudades del interior como Corrientes, Rosario y Tucumán sin dudas, hirieron de muerte al primer período de la dictadura de Juan Carlos Onganía, la que luego continuó a manos de  Levingston y Lanusse, abriendo cada vez más las compuertas democráticas hasta el llamado a elecciones del “Gran Acuerdo Nacional”, acuerdo que levantó la proscripción del peronismo y la vuelta del propio Perón al país. Si bien fue corto el período de tiempo entre la rebelión de Mayo del 69 y las elecciones de 1973, estuvo marcado por una alta intensidad política, sindical y organizativa, donde la clase obrera, luego de romper las primeras amarras, siguió avanzando en la construcción de distintas formas organizativas y de lucha, entre ellas las ocupaciones de fábrica y la formación de las coordinadoras fabriles, las que se enfrentaban abiertamente con la vieja y negociadora burocracia sindical. También desarrollaron importantes movilizaciones en reclamo de los presos por el Cordobazo y las luchas en todo el país. Y difícilmente pueda comprenderse a las corrientes clasistas surgidas en aquel período, si no es a partir del Cordobazo, de aquella gesta que conducida por  dirigentes combativos que ya habían sido llevados por sus afiliados a la dirección de los principales sindicatos (incluso de la CGT Cordobesa),  alentaban la movilización y concientización de los trabajadores para objetivos más altos que los meramente reivindicativos y sectoriales, tales como la lucha contra la represión, la solidaridad y lucha por la libertad de los presos políticos, la exigencia de elecciones nacionales sin proscripciones, la orgullosa identificación de pertenencia a la clase obrera, enfrentada a la clase de los empresarios, la distancia y lucha permanente con los viejos dirigentes sindicales traidores que entregaban todo, lo grande y lo pequeño, a nuestros enemigos.

Por algo es que aquellas memorables e independientes jornadas de la clase obrera no son consideradas por la actual CGT ni por la amplia mayoría de las direcciones sindicales. Simplemente, porque aquellas gestas donde los trabajadores y las trabajadoras junto a los estudiantes rompieron todas las amarras y comenzaron a desplegar sus voluntades, por fuera también de los burócratas de los sindicatos, no son consideradas por ellos, parte de la historia de la clase obrera. Será porque como siempre, sus “cuerpos orgánicos” no estuvieron ese día. Igualmente no se quedaron inactivos. En los años transcurridos hasta el golpe de 1976 hicieron de las peores. Fueron parte de las fuerzas que amparadas y alentadas desde el Estado y durante el  gobierno de Isabel, cobraron la vida asesinando a luchadores en fábricas y lugares de trabajo, desde las célebres y conocidas 3A.

La reivindicación del Cordobazo y de aquellas experiencias que marcaron a fuego una época, se dice, habrían quedado entonces del lado de las fuerzas de izquierda. Quienes nos organizamos en La Fragua pretendemos transmitir a quienes se organizan en sus lugares de trabajo, aquellas enseñanzas del Cordobazo que aún después de los muchos años transcurridos y de los cambios producidos en el pueblo trabajador, siguen plenamente vigentes y expresadas en las palabras de Tosco:

“…La dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana… Ese fuego que es del espíritu, de los principios, de las grandes aspiraciones populares, ya no se apagará jamás. En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad soberana del pueblo, partimos esposados a bordo de un avión con las injustas condenas sobre nuestras espaldas. Años de prisión que se convierten en poco menos de siete meses, por la continuidad de esa acción que libró nuestro pueblo, especialmente Córdoba, y que nos rescata de las lejanas cárceles del sur, para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su compañero y su hermano”.


* Por la CGT Cordobesa, cuyos líderes eran Agustín Tosco por Luz y Fuerza, Elpidio Torres por el SMATA, y Atilio López por la UTA, los tres sindicatos más representativos y numerosos de la época.

Rucci, un burócrata ejemplar.

Rucci, un burócrata ejemplar.

Por Aldo Casas

La discusión entre Rucci y Tosco tuvo lugar en febrero de 1973, en un contexto muy distinto al actual. Tiene pues el carácter de un documento “histórico”. Pero no por ello deja de tener resonancia con debates de plena actualidad.  En primer lugar, porque los acontecimientos pasados y las batallas presentes no son cosas que puedan guardarse en compartimentos rigurosamente separados: “Sólo se puede narrar verdaderamente el pasado como es, no como era. Ya que el rememorar el pasado es un acto social del presente hecho por hombres del presente y que afecta al sistema social del presente. La “verdad” cambia porque la sociedad cambia. En un momento dado nada es sucesivo, todo es contemporáneo, incluso aquello que es ya pasado”. Citamos al historiador Immanuel Wallerstein para decir que, examinando aquel viejo programa de TV con una mirada aguzada por las experiencias y preocupaciones de los activistas de hoy, esperamos aportar a las luchas antiburocráticas y antipatronales presentes.

El debate abordó una multiplicidad de cuestiones del máximo interés, pero elegimos concentrar la crítica en el modelo sindical que defiende Rucci, su reivindicación de la burocracia y la orientación política conciliadora y pro-patronal que llevó adelante. Lo hacemos por una cuestión de economía de espacio, pero también porque sería una picardía desaprovechar un acontecimiento tan insólito. Era y es completamente inusual ver a un Secretario General de la CGT discutiendo por TV con un luchador de izquierda. Y más tratándose de Rucci, que no se caracterizaba por sus capacidades discursivas, ni por exponer ideas: su terreno preferido eran las negociaciones “reservadas” con las patronales, el Ministerio de Trabajo y los milicos de turno; y no refutaba a sus opositores con argumento, sino con “entregadas”, insultos y agresiones. La UOM y la CGT de aquel momento no se conducían haciendo asambleas, sino con un aparato que se imponía cada vez más desembozadamente recurriendo a “guardaespaldas” y matones armados con pistolas, itakas y ametralladoras. Así fue como muy poco meses después de este debate (con Cámpora en el gobierno) estos matones actuaron codo a codo con la policía y los fachos para masacrar a la Tendencia revolucionaria del peronismo en Ezeiza. O como volvieron a hacerlo en la represión a la huelga metalúrgica de Villa Constitución, en 1974.

El movimiento obrero según Rucci.

El caso es que arrastrado por las circunstancias a un terreno en el que no estaba cómodo, Rucci debió exponer sus concepciones sindicales y políticas, representativas de esa supuesta “tradición sindical argentina” que aún hoy defienden, más allá de peleas fraccionales, Moyano, West Ocampo o Barrionuevo. Esto importa, y mucho, porque esta “tradición” está en oposición frontal con el principio fundacional de las organizaciones obreras: la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos. Como veremos, la burocracia rechaza esta idea porque son enemigos de la auto-actividad y la auto-organización de los obreros, con una concepción propia de un cuartel militar que tiende a hacer de la organización sindical un encuadramiento autoritario y vertical sometido al arbitrio de la “conducción orgánica”.

Rucci explica: “Yo sostengo que el movimiento obrero sindicalmente organizado se encuentra en la Central Obrera y que las delegaciones regionales de todo el país deben a la Central Obrera todas aquellas exigencias que le imponen los estatutos”. Para la burocracia, la central sindical no es un instrumento al servicio del movimiento obrero sino un aparato que se coloca por encima de los trabajadores dándole órdenes. Completa la idea afirmando: “soy un ferviente defensor (…) del debido respeto a los cuerpos orgánicos que han elegido los congresos (…) hay setenta y pico de delegaciones regionales en todo el país. Todas cumplen y consultan a la Central Obrera para tomar cualquier determinación”. En esto es reiterativo: “la CGT, tiene que regir su cometido a través de cartas orgánicas”.

Esa obsesión con estatutos, cartas y cuerpos orgánicos es la otra cara del frontal rechazo a los planteos de que la base discuta y resuelva. Para el Secretario General de la CGT “esa expresión, que puede causar mucho efecto, de consulta a las bases, es una expresión que no cabe dentro de un movimiento sindicalmente organizado porque la CGT tiene secretario, un Consejo Directivo y un Comité Central Confederal”. Y remata esta afirmación con un tono amenazante: “todo aquel que atenta contra la unidad orgánica del movimiento obrero (…) a través de sus cuerpos orgánicos (…) quienes atenten contra esa unidad con slogans que nada tienen que ver con los trabajadores son infiltrados”.

Para Rucci, Tosco, Ongaro y todos los que criticaran sus métodos eran “troscos”, “asquerosos bolches” e “infiltrados” (y tomemos nota: este es el lenguaje que Moyano y sus secuaces volvieron a utilizar hace muy poco, contra los delegados de Kraft o los del Subte). Por eso, aunque tuvo la precaución de no decirlo ante las cámaras, la verdadera respuesta de los jerarcas de la CGT a los opositores del peronismo combativo y el clasismo, fue denunciarlos a la patronal y los servicios, expulsarlos de las asambleas con matones y, llegado el caso, matarlos. Los burócratas (de ayer y de hoy) consideran que este método de conducción: “Es el resultado de normas que fueron legisladas por los congresos nacionales de la CGT (…) ése es el estatuto de la Central Obrera y como dirigentes disciplinados a ese estatuto nos debemos ajustar”. Y con cinismo, remata: “el Comité Central Confederal es el genuino cuerpo que está ligado a las bases integrado por los secretarios generales de todo el país”.

“¿Que es la burocracia sindical?”

Por aquellos días, en cualquier asamblea o manifestación masiva era infaltable la consigna “Se va a acabar / se va a acabar / la burocracia sindical”, o aquella otra que irónicamente preguntaba “¿Adonde está / que no se ve / esa gloriosa CGT?”. Por eso los conductores del debate no pueden dejar de preguntar qué es eso de la burocracia. Rucci responde que las críticas a la burocracia sindical “suenan a hueco” y haciéndose el ingenuo pregunta retóricamente “¿Qué es la burocracia sindical? ¿Qué es lo que hay que hacer para no ser burócrata sindicalmente?” para responder: “Esos calificativos son elementos rebuscados para efectuar ataques sin sentido”, agregando: “gracias al sindicalismo argentino, podemos decirlo así, donde están los burócratas, según algunas calificaciones, tenemos un movimiento obrero politizado que sabe lo que quiere y adónde va”.

Tosco elige una definición crítica de la burocracia diciendo que “es el ejercicio de los cargos sindicales con el criterio de reducir todo al sindicalismo; de administrar desde posiciones de poder los beneficios sociales; de discutir especialmente los convenios colectivos de trabajo; de quedarse gobernando al movimiento obrero desde posiciones administrativas (…) significa no asumir esa proyección general de la lucha del movimiento obrero como factor de liberación nacional y social”. La crítica metodológica y política de Tosco es correcta, en lo que hace a los métodos y política de la burocracia peronista conciliadora encaramada en la CGT. Pero si se quiere hacer “un análisis concreto de situaciones concretas”, es preciso mirar más allá de la camiseta peronista que se ponían los burócratas y apreciar su “encarnadura social” y dinámica: las relaciones que fueron tejiendo con la patronal y el Estado, las prebendas y privilegios materiales que de allí se derivaron y tendencialmente los separan y enfrentan con la situación e intereses de los trabajadores y trabajadoras que deben representar, etcétera. Y este enfoque, necesario para caracterizar hasta donde estaban dispuestos a llegar Rucci y compañía, resulta más imprescindible aún frente al sindicalismo empresarial y los burócratas devenidos capitalistas que se desarrollaron luego de la dictadura y las reestructuraciones del capitalismo globalizado o “transnacionalizado”.

“El movimiento obrero debe participar en el gobierno”.

Volviendo al debate, puede verse allí que Rucci justifica la pasividad de la CGT frente a los gobiernos militares de la llamada “Revolución Argentina” presentándola como parte de la estrategia pergeñada por Perón. Dice que “el movimiento obrero debe participar en el gobierno” , para eso “El dirigente gremial tiene que estar perfectamente esclarecido. El planteo que se formula en este momento es asumir el poder” y concluye: “La liberación del pueblo en un futuro inmediato se puede dar a través del proceso que el Movimiento Peronista ha optado: las elecciones”.

En otras palabras, cuando las críticas lo aprietan, Rucci se pone la camiseta peronista y responde: no me jodan con eso de la burocracia, porque gracias a nosotros la CGT sirve a la estrategia de Perón y con el General seremos parte del futuro gobierno… Y así fue, nomás. La CGT acompañó la victoria electoral del Frejuli, impulsó activamente el reemplazo del interinato de Cámpora por la fórmula “Perón-Perón”, la “Patria sindical” como solía decirse puso ministros y estuvo con Isabelita hasta que “el Rodrigazo” y una incontenible rebelión de las bases les estalló entre las manos… Fueron en suma cómplices de aquella política que facilitó el arribo de la dictadura genocida en 1976. Así pues, aquella “participación en el gobierno” reveló ser un completo desastre.

En realidad, aquel fracaso estaba “cantado”. Porque cuando Tosco abogaba por un movimiento obrero comprometido con una perspectiva socialista y terminar con la explotación del capitalismo, la oposición de Rucci era categórica: “No. En eso no estoy de acuerdo. Estoy de acuerdo con un capital al cual el gobierno le haga ajustar las reglas del juego para que ese capital esté al servicio de la comunidad y cumpla una función social”. El cuento de Rucci en 1973, asegurando que con Perón se lograría un capital al servicio de la comunidad y cumpliendo una función social, terminó siendo una tragedia. Escuchar hoy a Moyano prometiendo la misma patraña, ya no con Perón sino con Kirchner, muestra que la historia se repite, pero ahora como farsa.

Dos modelos de sindicalismo: El debate entre Agustín Tosco y Jose Ignacio Rucci.

Dos modelos de sindicalismo: El debate entre Agustín Tosco y Jose Ignacio Rucci.

En febrero de 1973, ocho meses antes de ser acribillado a balazos en la puerta de su casa, Rucci había aceptado debatir en TV con su principal oponente sindical, el cordobés Agustín Tosco. El programa “Las dos campanas”, del viejo Canal 11, fue el lugar elegido. En estas páginas se reproduce aquella histórica polémica.

A continuación presentamos una selección de extractos de ese histórico debate.

—Rucci, ¿las diferencias que tiene con Tosco son un problema de tipo ideológico, de tipo personal, o ambas cosas a la vez?

Rucci: Quiero aclarar que cuando se trata de debatir los grandes problemas del movimiento obrero, de ninguna manera deben privar los problemas de tipo personal. Quiero decir que este aspecto queda perfectamente aclarado. La diferencia está en la forma de encarar el movimiento obrero en su conducción orgánica. Yo sostengo que el movimiento obrero sindicalmente organizado se encuentra en la Central Obrera y que las delegaciones regionales de todo el país deben a la Central Obrera todas aquellas exigencias que le imponen los estatutos. En consecuencia, creo que el compañero Tosco no está dentro de estos requisitos que, por supuesto, no son míos sino de los congresos nacionales de la entidad madre, es decir, la CGT.

—Señor Tosco, ¿qué puede decir al respecto?

Tosco: Nosotros conceptuamos al movimiento obrero como una práctica eminentemente democrática, como una democracia que surge de las bases. Sostenemos que todo compañero que es representante de una organización obrera debe mirar más hacia las bases que hacia la cúspide. Más hacia el contenido de lo que reclaman los trabajadores, los sectores populares, que a las formalidades. Por otra parte, hemos dejado bien en claro, siempre, que la CGT de Córdoba está dentro de la CGT nacional. No pretendemos ni como CGT de Córdoba, ni como Movimiento Nacional Intersindical, ni como Sindicato de Luz y Fuerza, constituir un ente paralelo a la CGT. Lo que sí reivindicamos es nuestro derecho a la crítica, nuestro derecho a ir contra el burocratismo, nuestro derecho a que surja desde las bases, ya sea desde la Capital Federal o desde el interior, el mandato a que nosotros nos debemos. Si los trabajadores de Córdoba luchan, si los compañeros, por los problemas que padecen, exigen plenarios de gremios confederados, nosotros ¿qué decidimos? pues ir a la lucha y realizar los plenarios confederados; todo por la defensa de la clase trabajadora. Y eso es lo principal, y no estar al margen de la Central Obrera, sino tener una Central Obrera similar a la CGT de Córdoba. Y eso es lo que nos guía a nosotros.

—¿Acaso José Rucci no fue elegido casi por unanimidad en el seno de un Congreso de la CGT?

T: Nosotros hemos cuestionado permanentemente una práctica en las organizaciones sindicales que no permite la expresión auténtica de los trabajadores. Hay sobrados ejemplos: uno clásico, como es el de la Unión Ferroviaria. De ahí que seguimos insistiendo en que el mandato de las bases no se da en los congresos de la CGT, sino en las bases mismas, que es donde actuamos y donde no hemos observado que la mayoría de los dirigentes que están en la CGT realicen esa práctica.

—Rucci, creo que la posición de Tosco es bastante clara.

R: Sí, clara pero no compartida. Porque se supone que cualquier institución de bien público, en este caso la CGT, tiene que regir su cometido a través de cartas orgánicas que son legisladas precisamente por los representantes de los trabajadores. En consecuencia, esa expresión, que puede causar mucho efecto, de consulta a las bases, es una expresión que no cabe dentro de un movimiento sindicalmente organizado porque la CGT tiene secretario, un Consejo Directivo y un Comité Central Confederal.

—Concretamente, ¿usted está contra las bases o no?

R: El Comité Central Confederal es el conducto hacia las bases y, cuando la Central Obrera toma una resolución, no es que la toma Rucci ni el Consejo Directivo, sino que es la resultante de las resoluciones que toma el Comité Central Confederal integrado por todas las organizaciones sindicales del país.

—Sin embargo, el señor Tosco acusa a la CGT de no escuchar las críticas.

R: ¿Y a usted le parece que la CGT no es criticada? La CGT es un organismo que tiene setenta y cinco delegaciones regionales en el interior del país. Desde que yo he sido el secretario general he sido el que más ha convocado plenarios de las delegaciones regionales del interior. Jamás el compañero Tosco se hizo presente una sola vez en la CGT para debatir este tipo de problemas con sus pares.

—¿Ustedes lo han invitado?

R: Por supuesto. Todas las regionales deben concurrir a la CGT cuando son convocadas. Yo, honestamente, todavía no he visto al compañero Tosco participar de un debate de los delegados regionales del interior del país frente al Consejo Directivo.

—¿Por qué se abstiene usted de participar en esos debates?

T: Porque nosotros respondemos a las decisiones de las bases y de los cuerpos orgánicos. Los que deciden quiénes deben concurrir al plenario de delegaciones regionales son los compañeros cordobeses, y a mí no me han designado hasta el presente, sino que han designado a otros compañeros. Si me designaran, vendría.

—El señor Rucci señaló recién la verticalidad de la estructura de la CGT, pero la sospecha de que esa verticalidad es burocrática se alimentó en muchos sectores ante la idea de que las grandes movilizaciones populares, incluyendo los episodios de Córdoba y Mendoza, no surgieron de una decisión orgánica de la CGT ni sindical.

R: ¿Me permite que lo corrija? Lo de Mendoza no es exacto porque contó con el aval, el apoyo, de la Central Obrera.

—Según mi conocimiento, es un aval a posteriori o cuando la gente ya estaba en la calle. El Sr. Fiorentini, de la CGT de Mendoza, consultó por teléfono.

R: Exacto.

—Y el episodio de Córdoba fue previo a una decisión de la CGT. La impresión de mucha gente es que en la CGT no se puede resolver una movilización ni pararla. Entonces surge la pregunta de ¿cuál es la estructura vertical?

R: No es exacto. La CGT en estos momentos está en condiciones de paralizar el país si su estrategia, dentro del concierto político que está viviendo el país, así lo señalara.

—¿En la época de Onganía también estaba en condiciones?

R: En la época de Onganía yo no era el secretario de la CGT. Era un humilde dirigente de quinta categoría.

—Si se obligara a que el Frejuli (Frente Justicialista de Liberación) no se presentara a elecciones, si fuera proscripto, ¿la CGT podría paralizar el país en horas?

R: Si el gobierno adoptara un hecho de esa naturaleza, indudablemente se plantearían en el país situaciones sumamente serias y graves. Y frente a esto, yo no creo que ningún argentino pueda marginarse de expresarse dentro de los medios que considerare más oportunos.

—Y usted, Tosco, ¿qué haría en ese caso?

T: Sería consecuente como siempre, con la lucha de la clase obrera y el pueblo. Siempre, y particularmente desde el 28 de junio de 1966, del golpazo de la dictadura de Onganía, hemos luchado por la libre expresión política de la clase obrera y del pueblo. Nosotros hemos luchado y hemos señalado desde el primer momento que reivindicaremos el derecho político de los argentinos, general y no corporativo y fascista, como pretendía Onganía, de expresarse. Nosotros reivindicamos los plenos derechos democráticos en los que están incluidos el general Perón y el Frejuli, y en los que deberían estar incluidos aquellos que también están proscriptos de esta elección tramposa, amañada, fabricada por la dictadura.

—¿Al Partido Comunista se refiere usted?

T: Al Partido Comunista y a todos aquellos argentinos que estén proscriptos por las leyes y el Estatuto de los Partidos Políticos. Nosotros no hacemos diferencia de ningún tipo.

—Y ya que la elección es fraudulenta, como ha declarado, ¿usted piensa que hay que ir a la abstención?

T: Hay distintos caminos, y nosotros no hacemos de esta elección una cuestión de vida o muerte. Creemos en la lucha del pueblo, que está más allá de un día en que se pone una boleta. Yo no planteo una abstención, incluso he dicho que respeto a todos aquellos que desde dentro del proceso plantean un cambio a fondo, una transformación revolucionaria de este sistema. De allí que de una u otra manera nosotros siempre –tanto como contra los cinco puntos de la cúspide militar como contra la proscripción del Frejuli o la de los compañeros peronistas– hemos de luchar y estamos dispuestos a luchar y vamos a promover la lucha. Esperamos que otros, que en general sostienen esos mismos criterios, también lo lleven a la práctica. Seríamos nada más que consecuentes con nuestra práctica.

—Tosco, usted ha formulado declaraciones en las que expresó su apoyo a la fórmula del Frejuli en el ámbito provincial. ¿Cuál es su posición frente a la fórmula del peronismo en el ámbito nacional?

T: Nosotros damos nuestra identificación –y la doy personalmente– con la fórmula “Obregón Cano – López”, porque queremos ser consecuentes con una línea de unidad combativa que ha sido práctica en la CGT, de la cual es secretario general el compañero Atilio López; del peronismo y del sector combativo, como también de otros sectores de izquierda. De ahí que no podríamos reflejar en este proceso electoral otra actitud que nuestra propia práctica, identidad y objetivos sancionados en el Plenario de Gremios Confederados de la CGT de Córdoba. En cuanto al orden nacional, no tenemos el mismo concepto por la propia composición del Frejuli, por la presencia de Solano Lima, por lo que significa Frondizi, su Conintes*, su entrega del petróleo. Y aún en este momento debatimos con nuestros compañeros cuál ha de ser esa actitud, pero tenga la seguridad de que ella ha de ser consecuente con nuestra trayectoria de unidad combativa, de unidad de todas las fuerzas democráticas, populares, revolucionarias y antiimperialistas de la Argentina.

—Cabe preguntarle lo mismo a Rucci, es decir, que haga una definición concreta acerca del Frente.

R: Yo voy a recoger la misma pregunta y si me permite daré la respuesta de un militante peronista y de un trabajador. Nosotros los peronistas apoyamos un programa, al que lo sostiene el Frente Justicialista de Liberación. Ese es el programa que nace de un movimiento, que es el Movimiento Peronista, y nosotros no podemos admitir como valedero que esa filosofía solamente sea sostenida por determinados candidatos, cualesquiera sean sus matices; tendrán que cumplirlo porque el pueblo así se lo va a exigir. Otro tipo de planteo con respecto al Frente constituiría un factor de perturbación al proceso que va a enfrentar ese sector político.

—Usted ha acusado a Tosco públicamente y en repetidas oportunidades de ser antiperonista. ¿Insiste en esa acusación?

R: Insisto.

—¿Y Tosco se considera antiperonista?

T: Nosotros creemos que hay sugestivos motivos por los cuales se quiere dividir al país en peronistas y antiperonistas. Con el mismo derecho nosotros señalamos que la división que debe hacerse no es así, sino entre quienes están consecuentemente con la lucha del pueblo y quienes están con la entrega.

—Pero eso ya lo dijo Perón.

T: Yo no soy antiperonista, siento un gran afecto por muchos compañeros peronistas, convivo con ellos y lucho con ellos. Y a su vez, en perspectiva, pretendo esa unidad combativa con los compañeros peronistas, con las fuerzas de izquierda y revolucionarias. Eso no está aquí, pero sí en la CGT de Córdoba, y creemos que en el plano político en general. Por eso no nos detenemos en el 11 de marzo, porque la historia está más allá de esa fecha y se construirá con todos los que hemos luchado juntos: peronistas y no peronistas, radicales, marxistas, cristianos, ateos, comunistas; se construirá de esta manera como se está construyendo en Latinoamérica, pero no con alianzas que evidentemente le dan un carácter espurio a ese programa.

—Correcto, Tosco, pero usted se escapa un poco. Hace muy poco tiempo dijo: “Si nos proclamamos socialistas no podemos tener un líder como Perón”. Quiere decir que usted está marginado totalmente y al decir que siendo socialista no puede tener un líder como Perón, está del otro lado.

T: Si yo le hablo de que debemos constituir una unidad combativa, la unidad popular, los líderes serán todos aquellos que la…

—A usted le gusta mucho hablar de “unidad popular”…

T: Sí, me gusta, y apoyo al gobierno de la Unidad Popular que transita hacia el socialismo en la hermana República de Chile. Y a todos los movimientos de latinoamericanos que levantan el socialismo, incluida Cuba.

—¿Y no tiene miedo a cierto tipo de ententes que han hecho durante mucho tiempo los frentes populares, como por ejemplo la Unión Democrática en 1945?

T: Bueno, usted le da ese nombre de “frente popular” a la Unión Democrática, no soy yo quien se lo está dando. Por otra parte, la historia está llena, en todos lados, de imperfecciones, y el propio pueblo va superando esas imperfecciones y va a construir la unidad popular (se llame así o no se llame así) de nuestro pueblo, para liberarnos de la explotación de la oligarquía y de las clases dominantes y del imperialismo. En eso tengo fe, para eso trabajo, con la perspectiva histórica en que está planteada en Argentina y en Latinoamérica.

—Hace un momento Rucci dijo que si se llegara a declarar o sacar del ámbito político al Frejuli, se movilizaría la CGT.

R: No dije tal cosa.

—Pero dio a entender que se llamaría a la lucha. ¿Por qué, si la CGT se declara peronista, no se movilizó cuando se lo proscribió a Perón?

R: Es muy difícil poder aceptar para quien no es peronista la estrategia que tiene el peronismo dentro de los problemas políticos que se debaten en el país. Porque el peronismo no es un partido político, es un movimiento que, como lo dijo el compañero Tosco, tiene un líder, tiene mentalidad revolucionaria y si se encaja como partido político es para enfrentar la batalla dentro de un proceso y asumir el poder. Lo que implica que cuando se entra en este juego, se hace lo que conviene por la sencilla razón de que una actitud emotiva, o una actitud justificada, puede ser el factor o elemento que perturbe esa estrategia y no se logre el objetivo.

—¿Qué es la revolución para usted, Rucci?

R: La revolución es la que se plasmó en 1946 cuando el peronismo, prácticamente por sus votos, barrió la alianza nefasta de la Unión Democrática.

—Pero con eso no la define…

R: Bueno la revolución es… Es decir, la revolución, mejor dicho una revolución, creo que no es ninguna novedad saber lo que es una revolución… Una revolución puede ser cruenta o incruenta. La revolución es provocar el gran cambio que entierre esta estructura que somete a los pueblos; estructuras que someten a los trabajadores y que colocan al país en el terreno de la dependencia. Revolución es liberación; la forma de encarar la revolución, la forma de llevarla y concretarla, eso depende…

—¿Pero si usted dice que la propiedad de los medios de producción debe ser de los particulares, del Estado o del…?

R: No. La revolución que sostenemos los peronistas no es la revolución de decir aquello que tenés vos es mío y vos hoy no tenés nada. Es decir, acá no se trata de apropiar nada. Acá la revolución tiene que tener como objetivo fundamental el respeto a la dignidad humana. Punto segundo: que el capital cumpla una función social y se integre a las necesidades del país.

—¿Usted entiende que en los países socialistas no hay respeto por la dignidad humana?

R: Si usted me dice que Rusia es un país socialista yo le digo que es uno de los pocos países, quizá el único en el mundo, donde el sindicalismo no existe. No hay libertad sindical sino que los dirigentes son funcionarios del gobierno, lo que implica…

—Le estoy hablando de Cuba, Rucci.

R: Bueno, yo diría que el fenómeno de Cuba es la lógica consecuencia que se plantea en el momento en que vivimos.

—Concretamente, sin tantas palabras…

R: Soy un admirador de la revolución cubana.

—¿Adoptaría ese tipo de salida para la Argentina?

R: Yo apoyaría toda revolución destinada a la liberación del pueblo.

—Entonces, ¿cómo tendría que ser la liberación del pueblo en un futuro inmediato?

R: La liberación del pueblo en un futuro inmediato se puede dar a través del proceso que el Movimiento Peronista ha optado: las elecciones. Lo que no implica de manera alguna que ése sea el único hecho idóneo para una revolución. Optamos por el camino incruento. Hay un proceso que se gesta en el mundo que nada ni nadie podrá detener.

—¿Todos los sindicalistas optan por ese camino, o hay otros que están buscando la conspiración para entenderse con un sector militar?

R: En este aspecto creo que lo fundamental para mí, por lo menos como secretario general de la CGT, es mantener la vida orgánica, y si algún dirigente ilusoriamente cree que él o algunos más pueden torcer este proceso en el cual está empeñado el movimiento obrero, se equivoca.

—¿Por la vía orgánica de la CGT se puede acceder al poder?

R: Nosotros entendemos que el movimiento obrero debe participar en el gobierno.

—¿Pero no se plantea nunca la toma del poder?

R: Escúcheme, permítame, puede ser a través de las elecciones. En 1946 se concretó a través de las elecciones.

—Tosco, ¿por qué cuando estuvo detenido rechazó los pedidos de libertad que se hacían por parte de la CGT? ¿Porque los hacía Rucci?

T: No. Nosotros no aceptamos el pedido de libertad sino que reclamábamos la libertad de todos los compañeros presos, políticos, gremiales y estudiantiles, entre los cuales me encontraba yo. Y porque nosotros, en este momento, no le pedimos a la dictadura la libertad de los presos sino que luchamos. El paro que hemos hecho en la CGT de Córdoba; nuestros pronunciamientos categóricos donde exigimos la libertad de todos los compañeros presos, políticos, gremiales y estudiantiles, son elocuentes…

—Pero Rucci, como máximo dirigente de la CGT, tenía la obligación de pedir por su libertad.

T: Yo creo que la obligación que tenía Rucci era la de luchar por nuestra libertad, no la de pedirla…

—¿Por qué Rucci no luchó por la libertad de Tosco?

R: Yo quiero aclarar que también he sido tirado a las mazmorras de las cárceles, yo también he sido tirado a la bodega de un barco. En aquella oportunidad el compañero Tosco era dirigente y yo no creo que haya hecho nada, tampoco por la libertad de los presos que estábamos en aquella época, en 1955 y 1956.

—¿Qué dice Tosco a eso?

T: Yo tengo el honor de decir que jamás decliné la realización de un paro y siempre estuve adelante, impulsando la lucha por la libertad de los presos. Y en aquel momento evidentemente estábamos en la lucha y no tal vez con el conocimiento que hoy tiene la gente de nuestra actitud, pero sí permanentemente estuvimos en la lucha.

—Es decir que usted nunca ha claudicado…

T: Yo creo que tengo, como el común de la gente, errores e imperfecciones. Conscientemente jamás lo haré.

—¿Usted, Rucci, se siente claudicante?

R: Yo nunca he claudicado. No hay razones ni motivos para claudicar. Porque en este momento en que se plantean tantos problemas al país, sería muy cómodo irme de la CGT, pero asumo la responsabilidad y he tenido el gran honor de que los trabajadores me hayan colocado al frente de la CGT. Y ahí voy a estar.

—¿Usted tiene algo que ver con esa famosa frase que se le adjudica de que Tosco es “el dirigente de la triste figura”? Ocurre que estamos portándonos como chicos buenos de colegio, cuando en realidad ustedes se han enfrentado con unas solicitadas tremendas. Además, usted dijo, Rucci, que en el movimiento peronista había “infiltrados asquerosos bolches”, aludiendo directamente a Tosco y otros dirigentes…

R: No… No… Yo puedo haber dicho eso, pero de ninguna manera ese tipo de calificativos o agravios pueden haber sido dirigidos a determinadas personas del movimiento… Está dirigido este calificativo a quienes solapadamente se esconden detrás de un bombo o se infiltran en el movimiento peronista, gente que nada tiene que ver con el movimiento obrero. Me parece que he sido claro porque en ningún momento he mencionado nombres, por lo menos con ese tipo de agravios.

—¿Qué es infiltrarse en el movimiento obrero? ¿Qué haya gente que no piensa como usted?

R: No… De ninguna manera. El compañero Tosco ha dicho una cosa con la que yo estoy completamente de acuerdo: “El peronismo no es sectario”. Incluso el Partido Comunista, en la época de Perón, tenía personería jurídica y votaba.

—Si es así, ¿por qué usted los trata como “asquerosos bolches”?

R: Porque todo aquel que atenta contra la unidad orgánica del movimiento obrero, que no es un invento de Rucci, ni un invento de Tosco, sino un invento de los trabajadores, a través de sus cuerpos orgánicos, que se han organizado y tienen una central obrera. De este modo quienes atenten contra esa unidad con slogans que nada tienen que ver con los trabajadores son infiltrados.

—Usted, Tosco, ¿atenta contra la unidad del movimiento obrero?

T: ¿Cómo? ¿De qué forma atento? Como directivos de la CGT nosotros acatamos resoluciones de los cuerpos orgánicos. Y cuando estamos en la lucha siempre hemos cumplido. La CGT de Córdoba jamás dejó de cumplir un paro… Rucci no es el dueño de la CGT. No hay máxima autoridad para nosotros. Sólo hay cuerpos orgánicos democráticamente constituidos y todas las resoluciones se dan en ese carácter, que es lo único que respetamos. Córdoba jamás ha dejado de cumplir un paro, ha hecho muchos más paros que la CGT. Porque la CGT nacional se ha limitado a una serie de paros, y nosotros creemos que se puede ir mucho más allá, como lo hemos probado.

—Tosco, ¿me permite? Nosotros creemos que Córdoba es un caso atípico dentro del movimiento obrero del país. Con todo, es posible que para la unidad del movimiento obrero, con una sutura de las 62 Organizaciones, se consiga una unidad que englobe a no peronistas como usted y peronistas como Rucci. ¿Puede funcionar en la práctica?

T: Córdoba no es una isla, ni está fuera del país ni del mundo. Creemos que con buena voluntad, con comprensión, con espíritu de lucha, se puede llegar a una unidad. Córdoba no es una isla y el “Cordobazo”, al contrario, expresa la avanzada de las luchas obreras y populares argentinas que luego se dieron en Tucumán, Rosario, Malargüe, Trelew… es porque tiene ese papel, y detrás de esto –no con un sentido de subordinación sino como expresión de un proceso histórico– se va dando la lucha de todo el movimiento obrero y se va a dar en el orden nacional.

—Para usted, Rucci, ¿la CGT de Córdoba es una isla dentro del movimiento obrero?

R: Yo no diría eso. Pero la CGT de Córdoba tiene una característica muy particular. Yo soy un ferviente defensor del movimiento obrero, del debido respeto a los cuerpos orgánicos que han elegido los congresos. He dicho hace un rato que hay setenta y pico de delegaciones regionales en todo el país. Todas cumplen y consultan a la Central Obrera para tomar cualquier determinación. La única CGT y los únicos dirigentes que no han consultado jamás para tomar actitudes son los de la CGT de Córdoba. Si lo hubieran hecho, como lo hizo Mendoza, que consultó y la CGT de inmediato se puso del lado de los trabajadores de Mendoza e intervino en el conflicto e hizo todo el aporte necesario para…

—¿Le parece que era necesario que consultara, cuando la gente ya estaba en la calle?

R: ¿Cómo cuando la gente estaba en la calle? Sí, la gente de Mendoza estaba en la calle, pero el compañero Fiorentino inmediatamente se comunicó con la CGT para decir la actitud de la gente y…

—¿Para pedir permiso? ¿No será que la CGT de Córdoba es rebelde? ¿No tendrá motivos?

R: Yo no diría que es rebelde. Más bien diría, como lo señala el compañero Tosco, que su forma de conducir al movimiento no es la misma que nosotros queremos imponer a las otras delegaciones del interior del país. A pesar de que se dice lo contrario, cuando se habla de unidad, no se conciben dos centrales obreras, y nadie puede admitirlo, aunque los hechos y la forma como se llevan a cabo ciertas actitudes están demostrando que realmente quieren dos centrales obreras.

—¿No es una acusación un poco corporativista?

R: No. Es el resultado de normas que fueron legisladas por los congresos nacionales de la CGT. En el supuesto caso de que no sean útiles, será un congreso el que reformará, pero hasta el momento, ése es el estatuto de la Central Obrera y como dirigentes disciplinados a ese estatuto nos debemos ajustar.

—Esa rebeldía de la CGT-Córdoba, ¿a qué se debe? ¿A la directiva de Rucci o a un problema del Consejo Directivo?

T: A que la CGT-Córdoba interpreta el mandato de las bases. A que está ligada a las aspiraciones de los trabajadores. Quieren luchar y la CGT-Córdoba lleva a la práctica esa lucha, cosa que no hace la CGT nacional.

—Aquí Rucci quiere aclarar algo…

R: La CGT cumple estrictamente con el mandato de los trabajadores. Acá nadie puede sentirse, menos en el caso de dirigentes como el compañero Tosco, dirigente auténtico, que responde a las bases, porque el Comité Central Confederal es el genuino cuerpo que está ligado a las bases integrado por los secretarios generales de todo el país, incluso por el secretario general de su gremio, Luz y Fuerza.

—¿La CGT es un factor de poder, Tosco?

T: Está encuadrada en el concepto de defensa del sistema. Para nosotros, el movimiento obrero y la CGT deben ser una palanca para transformaciones revolucionarias en esta sociedad capitalista.

—¿Rucci, entonces, está defendiendo el sistema?

T: Si entiende que es un factor de poder, la coloca dentro del sistema.

R: Cuando un hombre dice lo que yo he dicho en los reportaje en Nueva Plana y en la revista Mayoría, indudablemente parece que estamos muy lejos de estar defendiendo el sistema.

—En esos reportajes, Rucci, usted dijo, hablando de la Juventud Peronista, que en ciertos aspectos tiene razón. ¿Qué quiere significar con eso? ¿En qué falla la JP? ¿Es una actitud paternalista, de poner la mano en el hombro…?

R: Eso de poner la mano en el hombro es un juicio suyo. El sentido de lo que dije es otro. La Juventud Peronista hace críticas a determinados dirigentes gremiales, yo me animo a admitir que ciertas críticas son valederas cuando digo que en cierta forma tienen razones.

—¿Se hace una autocrítica?

R: No en este momento, dije que soy consciente de mis responsabilidades y las he asumido íntegramente. Y me consta que mis actitudes pueden ofrecer conceptos contrarios a la honestidad y lealtad de los trabajadores.

—¿La Juventud Peronista lo apoya, Rucci?

R: Soy muy amigo de infinidad de compañeros de la Juventud Peronista…

—Cuando Tosco estuvo en la cárcel, dio a conocer a la opinión pública una serie de críticas a su persona. Usted trató de lograr un pedido de amnistía. ¿Debe interpretarse esa actitud suya como demagógica?

R: Quiero aclarar que me siento un hombre con dignidad. Y que merecen mi mayor respeto aquellos que caen presos aun por un ideal que yo no comparto. El compañero Tosco, a pesar de estar en la cárcel, podía criticar todos los días en la prensa al secretario general de la CGT. Y permanecí mudo. Recién cuando el compañero Tosco salió en libertad, en igualdad de condiciones, entonces, yo recién dije lo que era mi verdad.

—¿El sistema lo defendía a él mandándolo preso?

R: Yo no he dicho que el sistema lo defendía mandándolo preso. Pero fíjese que resulta sospechoso que cuando un hombre está detenido tenga la facilidad de dar comunicados a la prensa y la prensa de publicárselos. Yo no voy a decir que está en el sistema, pero sí que con esos comunicados estaba sirviendo al sistema, porque esos comunicados atentaban contra la unidad de la CGT.

—Pero usted, ¿está en contra o a favor del sistema?

R: Soy un peronista con una postura bastante conocida y definida. No cabe ese tipo de preguntas, no tienen sentido. No estoy con el sistema, ni comparto el sistema.

—Aquí Tosco quiere aclarar.

T: No es tal el silencio en cuanto a que nosotros estábamos presos. Aquí tengo yo una carpeta firmada por el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba y la Federación Gráfica Bonaerense donde refuta los conceptos de Rucci y en la cual acusa al compañero Raimundo Ongaro de ser “trosko” y de que yo estaba en la cárcel como medio de promocionarme. Esto, además de injusto, es arbitrario. Las pocas cartas que sacamos de la prisión eran transmitidas en los locutorios por nuestros abogados, que las sacaban en sus portafolios que son inviolables. Y me significaron nueve sanciones, tanto en Devoto como en Rawson. Incluso, una vez, no pude ver a mis familiares porque estaba sancionado. Este documento pueden requerirlo al Servicio Penitenciario. Sin embargo, nuestra actitud fue, aun desde la cárcel, seguir defendiendo nuestras posiciones, y si teníamos que hacer acusaciones o críticas sobre la CGT también las hacíamos, o al imperialismo, o a la dictadura, a todos esos factores que hacen a la situación actual de dependencia, de opresión, de explotación de nuestro pueblo y a nuestra patria.

—Rucci, ¿por qué los trabajadores no peronistas deben soportar que sus gremios estén adheridos a las 62 Organizaciones, un nucleamiento partidario?

R: Es que no es un nucleamiento partidario. ¿Quién le dijo eso?

—Es el brazo gremial del movimiento peronista…

R: Las 62 Organizaciones mantienen una filosofía que se plasma dentro del movimiento peronista. No se cierran dentro de un esquema partidario.

—¿Qué opina de las 62 Organizaciones, Tosco?

T: Es un nucleamiento sindical que levanta las banderas del peronismo. No pertenezco a él. Levanto yo las del Movimiento Nacional Intersindical.

—¿Qué ideología tiene ese nucleamiento?

T: El MNI es socialista, levanta la bandera de la liberación nacional y social.

—¿A través del marxismo?

T: Yo tengo raíz marxista. Pero el socialismo, en la Argentina, tiene una raíz heterogénea. Hay compañeros que levantan desde el peronismo al socialismo. Y, evidentemente esos compañeros peronistas van asumiendo el socialismo en unidad con los demás sectores.

—¿Sostiene la lucha de clases el MNI?

T: Más que sostener, interpreta un hecho histórico que es la lucha de clases.

—¿El peronismo plantea la lucha de clases?

R: Plantea la unidad de todos los sectores… No plantea la lucha de clases. Bien lo ha dicho el general Perón cuando estuvo acá. Esta no es una cuestión de partidos políticos sino que ésta es una cuestión programática nacional en la cual tienen participación todos los que estén dentro de esta filosofía en lo que respecta al socialismo. El peronismo no es un movimiento estático. Evoluciona, y dentro de esta evolución da lugar a un proceso que va a terminar en el socialismo nacional.

—¿Podría definirlo?

R: El socialismo tiene, en distintos países del mundo, diversos matices. El socialismo que yo planteo es una integración de una sociedad donde, por sobre los sectores o grupos, prive el respeto a la dignidad y priven también los fundamentos en que está basada nuestra sociedad.

T: Nosotros queremos rescatar los medios de producción y de cambio que están en las manos de los consorcios capitalistas, de los monopolios, para el pueblo. Socializarlos y ponerlos al servicio del pueblo. Deben desaparecer las clases y debe existir una clase, la de quienes trabajan. Y no como ahora, que existe la de los explotados y la de los explotadores.

R: Eso no es socialismo…

—¿Le tiene mucho miedo al marxismo, Rucci?

R: No, no le tengo miedo. Pero considero que el marxismo ya no tiene más vigencia en el mundo.

—¿No cree que el marxismo puede ser un aporte para el peronismo?

R: El peronismo puede tener aporte de todas las ideologías, siempre y cuando encajen dentro de la filosofía que plantea el peronismo.

—¿Cuál es la tarea concreta del secretario general de todos los trabajadores?

R: El dirigente gremial que se limita a plantear reivindicaciones sociales es un mentiroso. Las reivindicaciones sociales son la resultante de la justicia social. Y únicamente para lograr la justicia social hay que asumir el poder. El dirigente gremial tiene que estar perfectamente esclarecido. El planteo que se formula en este momento es asumir el poder. Integrados todos aquellos que se dispongan a defender los intereses de la nación, sean peronistas o no.

—¿Usted cree, como Tosco, que existen explotados y explotadores?

R: Existen explotados y explotadores. Y nosotros tenemos que plantear la cuestión para que desaparezcan los explotados y los explotadores dentro de una sociedad integrada, cada uno con sus obligaciones y sus derechos, pero jamás como está ocurriendo en este momento. Un millón y pico de trabajadores prácticamente sin la posibilidad de llevar sus salarios a sus casas… Todo eso es el resultante, no –como muchos suponen– de la actitud de la CGT; esto tiene origen en un sistema que, aunque muchos dicen que lo combaten, se complican con el sistema, combatiendo a la Central Obrera. Nosotros estamos en la lucha por la asunción del poder. Hemos optado, como hombres del peronismo, por el camino de las elecciones. Pero ahí no termina.

—¿Usted identifica el concepto de explotados y explotadores con el sistema capitalista?

R: En este momento se plantea una cuestión de dependencia. Y no solamente la presencia de monopolios en nuestro país, sino de argentinos cipayos que se ofrecen a esos monopolios. Lo primero que hay que plantear cuando el gobierno asuma el poder es la defenestración de todos aquellos capitales que no están al servicio de la Nación y que no se integran dentro de la comunidad. Como hay industriales mercenarios que se ofrecen con generosidad a los capitales extranjeros, también hay industriales que son argentinos y tanto o más nacionalistas que nosotros.

—¿Cuál es su opinión, Tosco?

T: El movimiento obrero no puede menos que plantearse, en esta etapa, los grandes problemas que surgen de la dependencia. La liquidación del dominio imperialista en nuestro país sobre la base de medidas concretas y, al mismo tiempo, en estrecha solidaridad con los movimientos de liberación, como en el caso del gran triunfo del pueblo vietnamita y la lucha de los pueblos de Africa y Asia, que también levantan estas banderas de independencia. Quien se queda en los estrechos márgenes del economicismo del movimiento obrero que demanda solamente aumentos de salarios va a ser permanentemente un apéndice del sistema, pero ésas son banderas que se levantan desde hace mucho tiempo en el movimiento obrero. Por otra parte, le diré que donde hay un asalariado y hay un capitalista, hay explotados y explotadores. Lo que no quiere decir que en el proceso de liberación nacional y social, no haya etapas que debemos cubrir en alianza con aquellos sectores de la pequeña y la mediana burguesía que estén dispuestos a enfrentar esa penetración imperialista.

—¿Aun dentro del radicalismo? Porque a usted siempre se lo vincula con el radicalismo. Incluso hace muy poco tiempo le preguntaron qué opinaba del doctor Balbín y usted dijo que no lo conocía. Eso parece un chiste. Porque, aunque no lo conozca personalmente, no es necesario para opinar sobre él.

T: Yo he dicho que Balbín representa el sector de derecha, el sector conservador del radicalismo. Y ese planteo lo ratifico aquí. El doctor Illia es un amigo personal al cual respeto. He tenido contacto epistolar con él. No lo niego. Lo asumo con toda honestidad. Sin que ello signifique que comparta la política y la ideología del doctor Illia.

—¿Con los dirigentes de la Alianza Popular Revolucionaria, Oscar Alende y Horacio Sueldo, se siente identificado?

T: Los conozco también. No soy demócrata cristiano ni del Partido Intransigente. Creo que hay una serie de programas que, como en el caso del peronismo, levantan reivindicaciones fundamentales antiimperialistas. También me siento identificado con puntos fundamentales de la plataforma de la APR.

—Usted ha dicho que tanto la fórmula Cámpora-Lima como la radical de Balbín representan los márgenes de derecha del peronismo y del radicalismo…

T: Así es. Y en el caso del peronismo, particularmente con el doctor Solano Lima, que ha dicho en Resistencia que si acceden al poder van a erradicar al marxismo porque pregona la lucha entre los hombres. No. No pregona la lucha entre los hombres, y si es entre los hombres, va contra aquellos que por la vía militar o por la explotación capitalista se sirven de esos otros hombres.

—Es decir que, a pesar de Solano Lima, ¿usted encuentra en el peronismo coincidencias con la ideología que sustenta?

T: Evidentemente. Con el peronismo combativo, con nuestros hermanos peronistas con los que estamos todos los días, no sólo nos sentimos identificados, sino hermanados como clase obrera para la lucha común y esperamos esa gran unidad con ellos a la que ya me he referido.

R: Acá estamos para esclarecer, ¿no es cierto? A mí no me gusta que me coloquen donde yo no estoy. Se pretende colocarme donde yo no estoy. En primer lugar, soy un hombre muy respetuoso de cualquier ideología. No soy antimarxista, ni anticomunista, ni anti nada. Soy peronista y respeto la ideología de todos. Y creo que en un proceso como éste todos tienen derecho a votar y a dar sus opiniones. Yo voy a votar Cámpora-Solano Lima.

—Cuando usted estuvo en España, se le atribuyó haber declarado que cuando regresara a la Argentina iniciaría una campaña por la erradicación de la infiltración marxista del movimiento obrero…

R: Es totalmente falso. No soy de aquellos que dicen, como mucho se ha dado en decir, que pretendo hacer discriminaciones ideológicas en la CGT, donde hay miembros que no son peronistas. Hay dirigentes comunistas que van al Comité Central Confederal y son respetados. No se trata acá de señalar una cuestión de carácter ideológico. Aquí se trata de que esa ideología no sea el caballo de Troya para tratar de perturbar y desunir al movimiento obrero. O de torcer el camino que se ha dado como objetivo.

—Pero si la gente quiere torcerlo…

R: Hay cosas que usted no tiene la obligación de saber porque no milita en el movimiento obrero. Ahí cerca se reunieron 700 delegados que se desparraman a lo largo y a lo ancho del país, 500 delegados que vinieron en representación de los trabajadores del interior del país. Y fueron ellos los que eligieron en la asamblea de la CGT a Rucci, con sus votos. Sería desmerecer mucho a los trabajadores pensar que cometieron tal error de elegir como sus dirigentes a traidores.

T: Yo no creo que se trate de un error de los trabajadores, sino de la imposibilidad de expresarse democráticamente por la intervención de las patronales, del Ministerio de Trabajo y de las burocracias.

—Rucci, ¿hay burocracia?

R: Yo quisiera discriminar, porque a veces las palabras están ligeramente expresadas y suenan a hueco. ¿Qué es la burocracia sindical? ¿Qué es lo que hay que hacer para no ser burócrata sindicalmente?

—Vamos a preguntárselo a Tosco.

T: La burocracia sindical es el ejercicio de los cargos sindicales con el criterio de reducir todo al sindicalismo; de administrar desde posiciones de poder los beneficios sociales; de discutir especialmente los convenios colectivos de trabajo; de quedarse gobernando al movimiento obrero desde posiciones administrativas. Es decir, desde el mismo término burocrático surge: gobierno de empleados. Significado gramatical que trasladado al campo sindical significa no asumir esa proyección general de la lucha del movimiento obrero como factor de liberación nacional y social.

R: Tengo derecho a la réplica. Eso es burocracia, pero eso no alcanza al sindicalismo argentino. Porque gracias al sindicalismo argentino, podemos decirlo así, donde están los burócratas, según algunas calificaciones, tenemos un movimiento obrero politizado que sabe lo que quiere y adónde va. Esos calificativos son elementos rebuscados para efectuar ataques sin sentido. Si hay un hombre al cual no le cabe ese calificativo, es al secretario general de la CGT, que hace escasamente dos años ha asumido la conducción. Y nace desde abajo, ¡eh!, porque nadie me colocó en un sillón y soy el que menos estoy en la CGT.

—No conozco un pronunciamiento claro y terminante del secretario general de la CGT sobre la economía del país. Tosco ha sido muy claro: dominio del crédito, nacionalización bancaria…

R: Permítame. Parece que acá se lee lo que se quiere leer y lo que no se quiere leer no se lee. La CGT, a los tres meses de asumir el Secretariado y el Consejo Directivo, produjo un documento que denominó “Proclama y convocatoria”, donde se sintetizan las aspiraciones del movimiento obrero y de todo el país. Documento que mereció el elogio de muchos sectores, incluso que no comulgaban con el planteo de la CGT.

—¿Usted se queda contento porque lo elogió “La Prensa”?

R: Bueno, es muy difícil que el diario La Prensa… Todos sabemos que La Prensa responde a intereses contrarios a los que sostenemos los argentinos, cualquiera sea nuestra ideología.

—Tosco, ¿qué dice?

T: Que la CGT debe cumplir una función de coordinación orientadora, de promoción en la lucha del movimiento obrero. Y volviendo al caso, la CGT de Córdoba levanta con sus pronunciamientos, con su coordinación, con la convocatoria a los cuerpos orgánicos para debatir los problemas de la clase obrera. Nosotros hemos reclamado insistentemente a la CGT nacional la convocatoria del Comité Central Confederal. No nos hemos largado solos, nos hemos largado las veces que eran necesarias pero, previamente, hemos reclamado la convocatoria del Comité Central Confederal.

R: Quiero aclarar. Quizá nunca el Comité Central Confederal se reunió más veces que siendo yo secretario general. Lo que ocurre es que el Comité Central Confederal, integrado por cuatrocientos secretarios generales, donde también está el compañero Tosco, tomó resoluciones de acuerdo con la estrategia que se imponía ese Comité Central Confederal. Lo que implicaría que si el compañero Tosco hubiera ido tendría que aceptar lo que se resolviera.


* Hacia mediados de 1959, las distintas medidas de fuerza organizadas por los sindicatos complicaron la situación del gobierno del presidente Frondizi frente a las Fuerzas Armadas. El gobierno optó por cambiar esa imagen de un gobierno sin control y se decidió por la represión aplicando el Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado) que permitía declarar zonas militarizadas a los principales centros o ciudades industriales y autorizaba allanamientos y detenciones. De esta forma, muchos gremios fueron intervenidos

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